El cardenal Cañizares apuesta por medidas legales y educativas para luchar contra la violencia y desigualdad

Publicado 08/03/2019 14:22:00CET
ALBERTO SÁIZ/AVAN - Archivo

VALÈNCIA, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, ha reivindicado este viernes, 8 de marzo, la igualdad de hombres y mujeres y considera que no basta con la condena de las agresiones que sufren estas últimas, sino que esta debe ir acompañada de "iniciativas concretas que eliminen todas las formas de violencia, agresión y esclavización".

Entre estas, ha dicho, se requieren medidas legales apropiadas y "se impone, al mismo tiempo, un arduo trabajo educativo y de promoción cultural para que se reconozca y se respete la dignidad de cada persona, por tanto de la mujer".

"En efecto, hay algo que no puede absolutamente faltar en el patrimonio ético-cultural de la humanidad entera y de cada persona: la conciencia de que los seres humanos -hombre y mujer- son todos iguales en dignidad, merecen el mismo respeto y son sujetos de los mismos derechos y deberes", ha señalado Cañizares.

El cardenal ha reclamado una reacción contundente porque "en su defensa firme no podemos olvidar los sufrimientos y amenazas a su verdad y dignidad. Repetidamente --este año está siendo particularmente terrible en este punto-- los medios de comunicación social nos alertan sobre los malos tratos, las agresiones y violencia de los que la mujer está siendo víctima con incomprensible frecuencia, la trata de mujeres tan cruel, denigrante y vejatoria", ha indicado el prelado.

Ha destacado la perspectiva de la antropología cristiana, "en la que toda persona tiene su dignidad inviolable, no devaluable, ni vulnerable ni mucho menos suprimible" y ha incidido en que "el hombre y la mujer, por el hecho de ser personas, son iguales en dignidad".

"Como persona, la mujer no tiene menos dignidad que el hombre. Y por eso, no puede convertirse en modo alguno en objeto de dominio, ni de posesión masculina, ni de vejación o minusvaloración por parte del varón. Desgraciadamente, el mensaje cristiano sobre la dignidad inviolable de la mujer halla oposición en la persistente mentalidad que trata de imponerse contraria a la mujer, que considera al ser humano no como persona, sino como cosa, como objeto de compraventa, como instrumento del interés egoísta y del solo placer".

Esta mentalidad, ha proseguido el cardenal, "produce frutos muy amargos, como el desprecio e instrumentalización de la mujer, los malos tratos, la violencia sexual, las violaciones, la pornografía, la prostitución --tanto más cuanto esta es organizada, a veces desde posiciones cercanas al poder-- y todas las discriminaciones que se encuentran en el ámbito de la educación, de la profesión, de la retribución del trabajo, de la maternidad, de las labores domésticas, entre tantas otras".

"Es hora de condenar con determinación, empleando los medios legislativos apropiados de defensa, las formas de violencia sexual y de toda violencia y agresión que con frecuencia tiene por objeto las mujeres. Y esto sencillamente en nombre del respeto a la persona", ha afirmado.

Así, ha hecho un llamamiento a todos, y de manera muy especial a los cristianos, "a una acción enérgica e incisiva, decidida y eficaz, a fin de que estas situaciones sean vencidas definitivamente".

Ha concluido recordando las palabras de San Juan Pablo II: "Si nuestro siglo, en las sociedades liberales, está caracterizado por un creciente feminismo, se puede suponer que este feminismo sea una reacción a la falta de respeto debido a toda mujer. Quizá un cierto feminismo contemporáneo tenga sus raíces precisamente en la ausencia de un verdadero respeto por la mujer".

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