CASTELLON 8 Jun. (EUROPA PRESS) -
Las personas que abusan del consumo de cocaína, cannabis y alcohol "se perfilan como los futuros pacientes" de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital Provincial de Castellón, según manifestó hoy el director del área de Salud Mental del Consorcio Hospitalario, Francisco Traver Torrás, durante la rueda de prensa previa a la conferencia que ofreció bajo el título 'Los trastornos alimentarios de tercera generación'.
Según Traver, a lo largo de los próximos años llegarán al centro hospitalario "nuevos pacientes" que antes constituían una minoría. "Dentro de diez años vamos a empezar a ver a los pacientes que no han podido dejar la cocaína, a los pacientes que van a tener crisis psicóticas por el cannabis y a los que se van quedar dependientes del consumo de alcohol", explicó.
El director del área de Salud Mental aseguró que esta población es "bastante distinta a la población clásica", ya que presentan otro tipo de patologías de carácter de hábitos asociados, "como por ejemplo de aislamiento social". También destacó el hecho de que dentro de una década aparecerá "un volumen inesperado de este tipo de pacientes".
Así mismo, la obesidad mórbida entrará en el futuro en el "patrimonio de la psiquiatría", ya que --según explicó Traver-- "nos estamos encontrando con casos de obesidades mórbidas que han aprendido a vomitar como método de adelgazamiento".
Francisco Traver se refirió además a otro tipo de pacientes que presentan un tipo especial de personalidad, conocido en psiquiatría con el nombre de "trastorno límite de la personalidad". "Este tipo de pacientes son difíciles de manejar, tienen patronos de abuso sexual infantil, maltrato, antecedentes de familias con vínculos desestructurados, que tiene relaciones tempestuosas, que hacen muchos intentos de suicidio a lo largo de su vida, y que también han aprendido a vomitar", aclaró.
El director de Salud Mental señaló que "los perfiles psicopatológicos de los pacientes actuales están cambiando y se están movimiento hacia otros lugares de la psiquiatría", al tiempo que se asiste a "una modificación en el panorama de la atención a trastornos alimentarios con relación a esta nueva población".
NUEVOS CASOS
Durante el año 2005, la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital Provincial de Castellón recibió un total de 1.364 consultas. En concreto se diagnosticaron 81 nuevos casos, de los que tan sólo tres se dieron en varones. Un total de 24 pacientes precisaron hospitalización, de los que 23 fueron mujeres.
"De los 24 casos vistos en el hospital, sólo había nueve anorexias clásicas de primera generación, lo que supone un 38 por ciento de casos restrictivos. El 62 por ciento restante fueron casos de bulimia, trastornos alimentarios purgativos de segunda generación", explicó Francisco Traver.
Según el director de Salud Mental, estos datos ponen de manifiesto que el tipo de trastorno ya estaba cambiando desde hacía tiempo, "pasando de la anorexia clásica restrictiva a la bulimia purgativa". Señaló que la anorexia y la bulimia "son la misma enfermedad mental", y aseguró que durante los primeros 10 años de su actividad profesional, que comenzó en 1976, sólo vio dos casos de anorexia y ninguno de bulimia.
Así mismo, dijo que el vómito es una conducta compulsiva que genera dependencia, "y se hospitaliza a los enfermos bulímicos para contener estas conductas automáticas y compulsivas, que generan dependencia". Recordó que las pacientes anoréxicas son más jóvenes, con una edad media de 15 años, "cuya personalidad gira alrededor de lo fóbico-obsesivo-limitativo, mientras que las bulímicas, con una edad media de 20 años, tienen una personalidad que gira alrededor de lo impulsivo o lo pasional".
Traver calificó los trastornos alimentarios como una "forma de epidemia en los países democráticos y occidentales", y afirmó que "probablemente sean el mejor ejemplo de cómo una enfermedad puede transformarse en distintos subtipos en función de la sociedad en la que se desarrolla".
Según explicó, "es evidente que las enfermedades, tanto somáticas como mentales, cambian con arreglo a la cultura", y puntualizó que las enfermedades no presentan los mismos síntomas en los distintos lugares donde se diagnostican.
"Las enfermedades mentales presentan una mascarada distinta dependiendo de la sociedad en que se presenten, y esto tiene mucho que ver con las sociedades mediáticas, ya que dependen de lo que piensa la opinión pública", puntualizó.