MacDiego: "La cultura, cuando solo busca agradar, es decoración y para decorar ya están los jarrones"

Recoge una colección de sus artículos en el libro 'La vida a cara o cruz'

Portada de 'La vida a cara o cruz', de MacDiego.
Portada de 'La vida a cara o cruz', de MacDiego. - EDICIONES TRANSHUMANTES

   VALÈNCIA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

   El diseñador y escritor valenciano MacDiego defiende la cultura "que necesita conflicto, preguntas incómodas, ironía, contradicción y riesgo". "La cultura, cuando solo busca agradar, es decoración y para decorar ya están los jarrones".

   Así lo señala a Europa Press el autor, que acaba de publicar 'La vida a cara o cruz' (Ediciones Transhumantes), donde recopila muchas de las columnas publicadas en la revista Plaza, en las que "acumula resaca, mala leche, cicatrices e ironía hasta convertir cada texto en un ring".

   MacDiego es uno de los personajes más populares de la vida cultural de València, una ciudad que, según asevera, "siempre ha tenido un punto de pólvora húmeda: parece tranquila, pero en cualquier momento la lía".

   "Cuando empecé, la canallería era más intuitiva, más de barra de bar, de nocturnidad, de inventar cosas sin permiso y poco presupuesto. Había pocos filtros y más hambre. Hoy la ciudad quiere estar más guapa, más visible, más profesionalizada y eso nos lleva a la estandarización. Antes se hacía cultura con cuatro duros y descaro, ahora tengo la sensación de que se hacen más dossiers que locuras. Afortunadamente lo canalla aún no ha muerto, simplemente se ha puesto zapatillas y tira de redes sociales", afirma.

   Añade que, aunque todo parece más uniforme, "sigue habiendo talento, irreverencia y ganas de liarla". "Pero bueno --apunta-- nada que no ocurra en cualquier otro lugar del mundo. Todos tenemos al alcance la misma información y los mismos medios".

   En 'La vida a cara o cruz', el autor se muestra a los lectores y, tal y como reconoce, "desnudarse nunca es cómodo, salvo que seas exhibicionista, que no es mi caso". "O no del todo", apostilla.

   En este libro hay "verdad, memoria, exageración, cariño y mucho humor, buenos ingredientes para construir relatos entretenidos", señala MacDiego, que pone de manifiesto que "a cierta edad ya no te preocupa el ridículo y las opiniones, eso ya pasó, lo que preocupa es que no hablen, que te vuelvas invisible". "Y si además puedes aprovechar para contar tu versión y ajustar alguna cuenta pendiente con elegancia, mejor que mejor", declara.

"IRONÍA, CONTRADICCIÓN Y RIESGO"

   Fiel a su trayectoria, el diseñador se muestra convencido de que la cultura necesita más agitación. "Me interesa esa parte de la cultura que necesita conflicto, preguntas incómodas, ironía, contradicción y riesgo. No digo insultar por sistema ni provocar como postureo, hablo de sacudir, de reivindicar, de reclamar lo que estamos perdiendo. La corrección política ha traído prudencia, miedo al matiz y opinión envasada al vacío, justamente ahora, que hay más libertad que nunca".

   "Eso sí, --prosigue-- eres responsable de lo que dices. Veo mucho que no me interesa, pero por otro lado los hay que me vuelan la cabeza. Prefiero que alguien se equivoque diciendo algo valiente que el estándar sea el acertar diciendo nada".

   Sobre en cuál de las facetas que cultiva se encuentra más cómodo, asegura que "más MacDiego" se siente "en todo", ya que "nunca ha sabido elegir una sola etiqueta". "El diseño me dio método, la ilustración me dio libertad, la edición me dio criterio y la gestión cultural me dio callo, disciplina y algunas enfermedades. Si tengo que escoger una trinchera emocional, quizá escribir, porque lo hago para mí, sin censura ni intermediarios. La gestión cultural está muy bien, trabajas con producto ajeno, le metes tu ego y lo de los presupuestos, que me parece un deporte extremo donde siempre tengo las de perder. ¡Creo que nunca he acertado con ninguno!", expone

   Finalmente, reflexiona, como es habitual, desde el humor: "Valoras la cara cuando has probado suficiente cruz. Cicatrices. En el libro hay mucho sobre todo esto, pero también de esa decisión de ser libre y de la responsabilidad del compromiso, y cómo compaginarlo. Y claro, no siempre me ha salido bien. Pero estoy en uno de los mejores momentos de mí vida. Alguien vendrá y lo joderá, ya verás".

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