La educación ética y la confianza en la gestión pública, entre las claves contra la economía sumergida según Étnor

El presidente de la CEV, Salvador Navarro, y la directora académica de la Fundación Étnor, Adela Cortina, durante la presentación del informe 'Economía sumergida: una perspectiva ética', en la sede de la CEV
El presidente de la CEV, Salvador Navarro, y la directora académica de la Fundación Étnor, Adela Cortina, durante la presentación del informe 'Economía sumergida: una perspectiva ética', en la sede de la CEV - Jorge Gil - Europa Press
Europa Press C. Valenciana
Publicado: viernes, 31 octubre 2025 13:12

   VALÈNCIA, 31 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Un informe de la Fundación Étnor aboga por "ir más allá" de las sanciones y los mecanismos de control para combatir la economía sumergida y abordarla desde la perspectiva ética, a través de "valores, prácticas y actitudes que favorecen una mayor moralidad fiscal". De este modo, se apuesta por la educación cívica y ética, la ejemplaridad de las empresas y reforzar la confianza en una gestión pública eficiente, entre otros factores.

   Así lo ha explicado el catedrático de Filosofía Moral de la Universitat de València, José-Félix Lozano, coordinador del informe 'Economía sumergida: una perspectiva ética. Construyendo confianza y cohesión social', que la Fundación Étnor ha presentado este viernes en la sede de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV). Un acto en el que han participado el presidente de la patronal, Salvador Navarro; la directora académica de la Fundación Étnor, Adela Cortina, y el presidente de la fundación, Pedro Coca.

   El informe, desde una perspectiva ética, expone las diferente causas para la economía sumergida. Entre los factores que la generan y o favorecen, según ha explicado José-Félix Lozano, está "la desconfianza de los ciudadanos en las instituciones" y "la ineficiencia en la gestión de la administración", también condiciones socioeconómicas como el desempleo y la falta de oportunidades, el exceso de burocracia y la complejidad de la misma, entre otros factores.

   A esto se añaden "concepciones éticas", ya que cuando en la sociedad "predomina una visión utilitarista", "la economía sumergida encuentra más caldo de cultivo y un discurso que la sustenta más", ha señalado Lozano.   

PROPUESTAS PARA REDUCIRLA

   José-Félix Lozano ha defendido que, frente a la economía sumergida, "las sanciones y los castigos tienen su papel y las agentes de supervisión claramente hacen un papel importante, pero desde luego tenemos que ir más allá porque hay unas cuestiones de valores, de prácticas, de actitudes que favorecerían una mayor moralidad fiscal".

   El estudio señala que es "crucial" promover la ética pública a través de la educación cívica y ética en todos los niveles; impulsando la ejemplaridad institucional y empresarial, con un refuerzo de la ética del cumplimiento en las organizaciones y promoviendo las alianzas entre empresas, administraciones y sociedad civil.

   A nivel legal y político, ha abogado por "claridad y equidad en las normas y regulación, que el lenguaje sea claro y comprensible, que sean unas normas estructuradas" y que "sea una regulación justa y equitativa en la aplicación".

   Además, ha añadido que "la percepción social de lo que se hace con los impuestos es clave" y que "los políticos tienen que ser muy exigentes en el cumplimiento de criterios de eficacia y eficiencia en el uso de los recursos públicos, si no la ciudadanía se desanima".

   Así, ha defendido que los servicios públicos deben ser competentes y las instituciones de supervisión y control deben ser "muy exigentes, espcialmente con la explotación de los grupos más vulnerables".

   Desde el punto de vista de las empresas, se incide en la importancia del "empleo digno" que cumpla con las condiciones legales, ofrecer oportunidades en el mercado laboral, explicitar el compromiso con la transparencia y visibilizar las estrategias de gestión, así como la cooperación con con instituciones públicas e internacionales para conseguir que las grandes plataformas cumplan con sus obligaciones fiscales.

   A nivel individual, según la fundación, se debe potenciar la "ética cívica, con la conciencia de que hay que contribuir al bien común, asumir esa concepción de ciudadanía económica donde nos posicionemos contra esta práctica y actuar como consumidoees responsables y reflexivos".

IMPACTO DE LA ECONOMÍA SUMERGIDA

   Respecto a las consecuencias de la economía sumergida, el informe explica que "daña el bien común y fomenta el individualismo insolidario, erosiona la confianza de los ciudadanos en empresas y en el marco juridico, difunde una cultura del incumplimiento de las reglas de juego y legitima el incumplimiento de las leyes·

   En el ámbito económico, "se distorsiona la libre competencia y perjudica mucho a las empresas que cumplen"; "incrementa la vulnerabilidad de los trabajadores y consumidores"; "incrementa la desigualdad al reducir los recursos públicos y, finalmente, dificulta la construcción de un sentido de pertenencia social y la creación de capital social".

LA ÉTICA, "UNA PRÁCTICA VIVA PARA LA MAYORÍA"

   Salvador Navarro ha expuesto que "las últimas crisis económicas como la pandemia nos han puesto a prueba y las empresas han sabido responder con responsabilidad, creatividad y compromiso". En la dana "también lo han hecho colaborando con actividad, solidaridad y sentido de comunidad, da igual el sector, el tamaño o la ubicación. Las empresas en todo el país han evidenciado que la ética no es solo una declaración de intenciones, de marketing, sino una práctica viva incorporada al día a día de la mayoría", ha asegurado.

   Salvador Navarro ha señalado algunas de las propuestas de la CEV contra la economía sumergida, como reforzar la transparencia, promover códigos éticos en las empresas, visibilizar las buenas prácticas empresariales, apostar por "una verdadera simplificación fiscal y administrativa" e impulsar la inserción social con formación adaptada al mercado de trabajo.

   Por su parte, Adela Cortina ha puesto en evidencia que "la economía sumergida no es solo una cuestión económica o jurídica, sino una cuestión ética. Cada acto de fraude o de incumplimiento mina la confianza común, erosiona el bien público y debilita los lazos que sostienen nuestra convivencia".

   Finalmente, Pedro Coca ha señalado que la economía sumergida y el absentismo tienen un impacto de "cientos de millones euros" y ha asegurado que coincide con las declaraciones del presidente de Mercadona, Juan Roig, respecto a que "los empresarios tenemos que pagar impuestos, pero es importante que los que gestionan el dinero público deben hacerlo con responsabilidad".

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