Un estudio identifica las condiciones de reproducción controlada de la chirla para repoblar el Mediterráneo - CSIC
CASTELLÓ 6 May. (EUROPA PRESS) - -
Un estudio del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS), centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Castellón, ha analizado el ciclo reproductivo en cautividad de la chirla, una especie de almeja que habita en el Mediterráneo, determinando las condiciones para su reproducción controlada que permitan la variabilidad genética.
El estudio, que se publica en la revista científica Aquaculture, analiza las posibilidades de repoblar así esta especie en los bancos naturales del Mediterráneo, cuyas poblaciones llevan más de una década en peligro.
La chirla (Chamaelea gallina) es una especie de almeja típica del Mediterráneo que vive en los sedimentos arenosos a poca profundidad. Es uno de los moluscos bivalvos de mayor importancia económica en la región, especialmente en la Comunitat Valenciana, Cataluña y Andalucía. En los 90 se pescaban más de 100.000 toneladas anuales en todo el Mediterráneo, pero en la actualidad las capturas se reducen a la mitad.
"Esto se debe principalmente a la sobrepesca y, posiblemente, a una combinación de enfermedades y los efectos del cambio climático", ha señalado Carlos Saavedra, investigador del CSIC en el IATS y autor principal del estudio. Para tratar de revertir esta situación, los investigadores del grupo de Cambio Global, Conservación y Genética de Especies Marinas del IATS-CSIC, en colaboración con la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y la Universidad de Padua (Italia), han identificado las condiciones necesarias para reproducir la especie en criaderos de manera controlada.
Determinaron que un acondicionamiento durante 4 o 5 semanas antes de la reproducción, consistente en alimentación con microalgas sin manipular la temperatura del agua, permite obtener animales sexualmente maduros. "En esas condiciones, los individuos responden a la inducción de las puestas de huevos y espermatozoides mediante choques térmicos, que consisten en someterlos a temperaturas alternativamente bajas y altas -de 17 a 27°C-, dentro de su rango natural", ha explicado Saavedra.
"De esta manera se pueden aislar los gametos -células sexuales- de los individuos reproductores, realizar la fertilización in vitro entre los individuos que se deseen, y garantizar un control estricto de los apareamientos en el criadero", ha puntualizado.
VARIABILIDAD GENÉTICA
Pero el estudio concluye que no basta con inducir el desove: los programas de repoblación deben mejorar el rendimiento reproductivo, la supervivencia y la gestión genética para que el refuerzo de poblaciones naturales sea efectivo y sostenible a largo plazo. Así, los investigadores aplicaron técnicas de análisis de ADN a la población de criadero para determinar su variabilidad genética con relación a la población natural de la que proceden los reproductores.
"Una repoblación con chirla de criadero puede tener efectos negativos sobre la genética de la especie en los bancos naturales", ha advertido el investigador del CSIC. Estos efectos se deben a que, en cautividad, la reproducción se lleva a cabo por un grupo de progenitores pequeño en comparación con lo que ocurre en la naturaleza.
Así, la variabilidad genética de la población de cultivo es considerablemente menor que la de la población salvaje. Tras la repoblación del banco natural, éste dispondrá de menor variabilidad en sus genes. "Este efecto, repetido durante varias generaciones, puede afectar a la capacidad de la población para adaptarse a cambios ambientales como el calentamiento oceánico, la lucha contra enfermedades y parásitos o la defensa frente a depredadores nuevos, como algunas especies invasoras", ha avanzado David Cordero, miembro del equipo de investigación del IATS que ha realizado el análisis de ADN.
Controlar de forma estricta la reproducción en el criadero como establece este estudio permite determinar la contribución real de los reproductores a la progenie, facilitando el diseño de esquemas de apareamiento que maximicen la variabilidad genética. "Con la ayuda de las técnicas de ADN es posible determinar con precisión cuántos reproductores serían necesarios para disminuir al mínimo posible las potenciales perdidas de variabilidad causadas por la repoblación del banco natural", ha asegurado Cordero.
Así se podrían limitar los efectos derivados de la repoblación que pueden afectar a la capacidad de adaptación biológica y a la productividad de los bancos marisqueros de la chirla. Finalmente, el estudio también pone de relieve que las altas temperaturas del agua, similares a las que se observan en las costas mediterráneas en los últimos veranos, están limitando la capacidad reproductiva de la chirla.
"Esta podría ser una de las causas de que, aunque la mayor parte de las zonas de pesca españolas llevan cerradas más de diez años, no se haya podido ayudar a la recuperación de los bancos naturales de la especie", ha finalizado Saavedra. Este estudio ha sido posible gracias al programa ThinkinAzul, el consorcio AquaExcel3 y una subvención de la Malacological Society of London. La parte experimental del trabajo se llevó a cabo en las instalaciones del IATS-CSIC.