Experto advierte de "una pandemia de déficit de sueño por horarios sociales inadecuados" con efectos en la salud

Un especialista en cronobiología defiende que España mantenga siempre el horario de invierno

Un joven en la cama
Un joven en la cama - ISTOCK - Archivo
Europa Press C. Valenciana
Actualizado: martes, 12 agosto 2025 18:55

   VALÈNCIA, 20 (EUROPA PRESS)

   El director médico de la Unidad del Sueño del Hospital Quirón de València, Gonzalo Pin, ha afirmado este lunes que hay actualmente "una pandemia de déficit de sueño orquestada por horarios sociales inadecuados desde el punto de vista cronobiológico" y ha advertido de las consecuencias que la falta de sueño tiene sobre la salud y sobre el rendimiento, tanto escolar como laboral.

   Así lo ha puesto de manifiesto el experto en sueño en la comisión de Les Corts sobre los usos de tiempo para impulsar políticas concretas de racionalización de los horarios, en la que ha explicado que el ser humano tiene un reloj interno, el circadiano, que debe estar armonizado con el reloj ambiental. Si no lo está, ha alertado, se producen consecuencias a corto, medio y largo plazo en la salud.

   El sueño, ha dicho, ocupa un tercio del ciclo vital y existe una relación directa entre el modo en que las sociedades usan su tiempo y el déficit crónico del mismo, que provoca que en realidad haya "seres humanos despejados pero cansados" en el día a día.

   Pin ha apuntado que la pérdida crónica de sueño o dormir en horarios desacordes tiene efectos negativos a nivel psíquico, físico y social. Ha relatado que esas personas tienen mayor probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares y sobrepeso, así como síntomas depresivos, somnolencia diurna excesiva, irritabilidad, deterioro de funciones ejecutivas o pérdida del control de los impulsos y déficit de memoria.

   También aumenta la incidencia de determinados procesos cancerígenos como el de mama, la diabates tipo 2 o la mortalidad precoz por alteraciones del metabolismo. Además, las personas intentan compensar la falta de sueño con estimulantes para mantenerse despiertos, lo que tiene a su vez como efecto secundario la disminución del sueño más profundo.

   Ha advertido de que esa "epidemia de déficit de sueño afecta a todos, incluso desde la gestación, porque en función de cómo duerme la gestante va a dormir los primeros meses el bebé".

   Gonzalo Pin se ha referido concretamente a dos efectos. El primero es el deterioro de la capacidad de mantener la vigilancia y reaccionar ante situaciones cambiantes, lo que provoca accidentes de tráfico, y ha señalado que "dormir cinco horas o menos y conducir es equivalente a conducir con una tasa de alcoholemia ilegal".

   El segundo efecto al que ha apuntado es el que se produce sobre el sistema inmunitario, ya que "un déficit crónico de sueño y horarios irregulares reducen la respuesta inmunológica". Preguntado sobre si este hecho ha podido tener algún efecto en la pandemia de Covid-19, ha indicado que "no sabemos qué es primero, si el huevo o la gallina", pero ha recordado que este como todos los virus trabajan a nivel celular y actúa alterando los relojes biológicos.

JET LAG PERMANENTE

   El doctor ha señalado que los horarios sociales "no tienen en cuenta las necesidades de descanso de la población" y favorecen que un elevado porcentaje de la población esté en una especie de "jet lag social" permanente.

   Por ello, ha instado a promover un uso adecuado del tiempo como hábito de vida saludable ya que un tiempo total de sueño con un horario regular y armónico, desterrando "esa idea de que el sueño es nuestro enemigo", de que "quien duerme no vive" y que eso supone mayor compromiso con el trabajo, ya que "cada hora que se roba al sueño se va perdiendo eficacia y capacidad de vivir con calidad".

LEGISLACIÓN Y EDUCACIÓN

   El experto ha abogado por cambios legislativos y también por acompañarlos con educación. Precisamente se ha detenido en el análisis de los usos del tiempo en la escuela y ha indicado que el 24,2% de los estudiantes de Primaria y ESO se duermen en clase al menos tres veces por semana y el 39% de los adolescentes acuden habiendo dormido menos de ocho horas, influidos por las nuevas tecnologías, los medios de comunicación y los horarios académicos.

   El déficit de sueño conlleva, ha apuntado Pin, un aumento del fracaso escolar y problemas de conducta. A su juicio, el horario escolar ideal adaptado a los ritmos cronobiológicos sería de 9 a 16 horas, comiendo sobre las 13.30 o 14 horas.

CAMBIO AL HORARIO DE INVIERNO

   Por su parte, el catedrático de fisiología y director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, Juan Antonio Madrid, ha explicado que en virtud de las simulaciones que ha realizado el escenario que más equilibra la luz natural por el día en relación con los horarios de trabajo es el de invierno, por lo que, a su entender, sería el que habría que mantener todo el año.

   Eso sí, ha advertido de que ese cambio en el horario oficial "no es ninguna panacea" y tendría efectos limitados si no va aparejado con cambios en el uso del tiempo, las comidas, la salida del trabajo y la programación televisiva.

   Con un horario único peninsular, ha dicho, que acabaría con el "desfase" que se arrastra desde hace tres décadas, se podría dejar al mismo tiempo cierta flexibilidad a las comunidades para fijar los horarios tanto escolares como de apertura de los organismos ambientales para adaptarse al tiempo ambiental, que varía en el este y oeste del país. "El Estado no tiene por qué ser monolítico", ha apuntado Madrid.

   El experto, que ha recordado que el sueño es uno de los pilares fundamentales de la salud, ha recordado que este está marcado por tres tiempos: el biológico o interno, el ambiental y el social.

   En España los horarios sociales, en las comidas por ejemplo, están retrasados respecto a otros países con la misma hora oficial, pero el de ir a trabajar es similar, lo que resta horas al sueño, ha advertido Madrid, de unos treinta minutos.

"EL SUEÑO PERDIDO NO SE RECUPERA"

   Además, ha alertado de las fluctuaciones que se producen los fines de semana, que genera el "jet lag social". Y ha remarcado: "El sueño perdido no se recupera".

   "El sueño se considera una pérdida de tiempo y estamos en una sociedad competitiva, es un periodo en que ni produces ni consumes y entra en conflicto con la sociedad hipercompetitiva y orientada al consumo", ha lamentado, pero ha insistido en que el sueño es importante porque es el momento en que se 'limpia' el cerebro y permite mantener un mejor estado mental y prevenir alteraciones: "Ojo con ahorrarnos tiempo de sueño".

   A los políticos les ha invitado a tomar una decisión "clave" que "no es una pera en dulce" por su complejidad, pero ha reiterado: "Hay que ser valientes, dar un salto, lo que llevamos haciendo 30 años no tiene por qué ser lo mejor. Tenemos que ser capaces de armonizar los tres tiempos, conseguir normas y cambios culturales que permitan dormir más y mejorar nuestro rendimiento".

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