CASTELLON 15 May. (EUROPA PRESS) -
El fiscal solicita 19 años de prisión para A.B., de 41 años y nacionalidad marroquí, al que acusa de asesinar a la propietaria de la vivienda que ésta le había alquilado tras propinarle varias cuchilladas. Además, el Ministerio Público pide 1 año más de prisión para el procesado por robar en la vivienda de su casera, donde presuntamente se produjo la muerte, así como una indemnización para cada uno de los hijos de la víctima de 30.000 euros por los perjuicios morales y otros 830 euros para todos por el valor de los objetos sustraídos.
Según el escrito de conclusiones provisionales del fiscal que se leyó en el juicio con jurado popular que se inició hoy en la sección segunda de la Audiencia de Castellón, el acusado, que residía en una vivienda que le había alquilado a la víctima en el Grao de Castellón, fue avisado el 4 de noviembre de 2002 por la dueña de la pizzería en la que trabajaba de que su casera había telefoneado al establecimiento para que le localizase y le pagase algunos recibos que le debía.
El fiscal asegura que A.B. no podía hacer frente a dicha deuda debido a que se gastaba el dinero en cocaína. Según señaló, hacia las 01.00 horas del 5 de noviembre, el acusado se personó en la vivienda de la víctima con un cuchillo y, tras un discusión, le propinó varias cuchilladas que le ocasionaron 44 lesiones, de las que, al menos dos, eran mortales.
Posteriormente, según el Ministerio Público, el procesado limpió sus huellas con un trapo de cocina y una fregona y robó de la vivienda 800 euros, una cámara de fotos, varios recibos de alquiler, agua y luz y décimos y participaciones de lotería.
La acusación particular se adhirió al relato de los hechos del fiscal, aunque elevó la petición de pena por asesinato a 25 años de prisión, mientras que por el delito de hurto solicitó 18 meses de cárcel. Además, demandó una indemnización de 40.000 euros para cada hijo de la víctima y 830 euros por los objetos robados.
La defensa, por su parte, discrepó de los escritos de las acusaciones y negó los hechos, señalando que la relación entre A.B. y su casera era "muy buena". La letrada reconoció que el procesado aquella noche fue a casa de la víctima para pagarle y recoger varios décimos y participaciones de lotería que ésta le había comprado y que, tras ir al cuarto de baño, abandonó la vivienda.
La abogada, que demandó la libre absolución para A.B., señaló que la investigación que realizó la Policía fue "incompleta", ya que "desde el primer momento se centró en el acusado, descartando otras líneas de investigación". Así mismo, indicó que su defendido tenía un trastorno de personalidad que fue acreditado en 1999.
Durante su declaración, el acusado afirmó que conocía a su casera desde hacía 7 años y que era una buena persona. Según explicó, el 24 de noviembre llamó a la víctima para pagarle el alquiler, ya que al día siguiente se iba a Marruecos, aunque no logró contactar con ella hasta las 20.30 horas, cuando le dijo que se pasaría por su casa para abonarle los recibos.
Una vez acabó de trabajar, según manifestó, fue a la vivienda de E.B., donde escuchó algo en una habitación como si hubiese alguien más en la vivienda. Según dijo, aquel día vio a su casera "triste" y ésta le comunicó que tenía problemas familiares. Tras ir al cuarto de baño, le pagó dos recibos y la lotería y se fue.
Preguntado por el fiscal de dónde procedía la mancha de sangre de la víctima que apareció en una de sus chaquetas, el acusado indicó desconocerlo e insinuó que le pudieron tender una trampa. El juicio continuará mañana con la declaraciones de testigos.