El IVAM reúne a tres generaciones de Pinazo y reivindica a Marisa, una artista "absolutamente ignorada"

'El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo' abarca del Naturalismo al Art Decó con las obras del abuelo, el hijo y la nieta

La exposición ‘El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo’
La exposición ‘El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo’ - IVAM

   VALÈNCIA, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -

   La pintura se aprendía en casa de los Pinazo prácticamente antes de la escritura y la lectura. Es bien conocido que el maestro Ignacio Pinazo Camarlench (1849-1916) tuvo dos hijos dedicados al arte, el pintor José Pinazo (1879-1933) y el escultor Ingacio Pinazo Martínez (1883-1970), pero la historia no ha prestado atención a Marisa Pinazo (1912-1990), una mujer "absolutamente ignorada y desconocida" como artista y cuya obra encarna la modernidad de los años 30.

   El Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) reivindica el lugar de Marisa Pinazo dentro de la familia de artistas valencianos en la exposición 'El aura de una saga moderna: Ignacio, José y Marisa Pinazo', donde esta mujer "brillante" tiene su propia sección dedicada. Así lo han explicado en la presentación de la exposición su comisario, Javier Pérez Rojas, y la directora del museo, Blanca de la Torre.

   Con esta muestra, Javier Pérez Rojas, catedrático de Historia del Arte de la Universitat de València y creador de la Catedra de Pinazo, quería "marcar la línea de continuidad" entre la pintura de los Pinazo y, "sobre todo, poner el foco en la obra de Marisa Pinazo".

   "Yo he visto pocos cuadros de ella y me parecía muy interesante, pero es una autora que no está representada en ningún museo. El Museo Reina Sofía sólo tiene un dibujo y es el único que tiene su obra", ha explicado. Así, la directora del IVAM, Blanca de la Torre, ha destacado que "muchas de las pinturas de Marisa incluidas en la exposición nunca se habían expuesto al público con anterioridad".

   De la Torre ha resaltado que, a través de sus 138 obras, la exposición "aborda las relaciones existentes entre Ignacio Pinazo, su hijo José y su nieta Marisa, la evolución gradual de cada uno de ellos y cómo el trabajo artístico de cada uno mantuvo su propio rumbo". De esta forma, también "permite trazar un atractivo recorrido desde el Naturalismo y el Modernismo hasta el Art Decó".

ABUELO, HIJO Y NIETA A LA VANGUARDIA

   Abuelo, hijo y nieta fueron artistas inquietos e innovadores que practicaron todo tipo de géneros. El hijo mayor del maestro, José Pinazo Martínez, fue un artista de vanguardista y moderno, muy valorado por la crítica de su tiempo, del que apenas se ha expuesto su obra. "Hay que reivindicar la figura de José Pinazo. Quizá sea después de Sorolla el más internacional", ha comentado el comisario.

   Así, la exposición le dedica un apartado especial a José Pinazo, que realizó algunas de las piezas más emblemáticas del regionalismo valenciano.

   También hay tiene un lugar especial Marisa Pinazo. Su catálogo es el más reducido de los tres, pero no está exento de calidad y refleja la modernidad de los años 30. Ella no tuvo que comercializar su arte para vivir, ya que su padre José Pinazo se había casado con una mujer de alta proyección. Es uno de los motivos por los que su carrera es menos prolífica. No hay retratos por encargo, pero sí de su hijo y naturalezas muertas. Ella "pinta para sí misma" y, precisamente pintando, se recupera de su depresión.

   "Tuvo que superar la crisis que le produce la inesperada muerte de su padre y, además, su producción artística se interrumpe durante la Guerra Civil", ha relatado Pérez Rojas. Aunque en el pasado había participado en exposiciones colectivas y había despertado el interés de la crítica, al volver a la pintura a partir de los años 50 ya estaba fuera del mundo del arte.

   Además, Marisa era "guapísima, parecía una actriz de Hollywood" y en los años 40 la invitaban a todos los cócteles en Madrid y tenía una gran vida social, que junto a la maternidad le quitaban quizás tiempo para pintar, ha comentado el comisario.

LA VIDA FAMILIAR CON UN PINCEL EN LA MANO

   El recorrido de la exposición arranca con retratos familiares, un género en el que Ignacio Pinazo alcanzó un gran reconocimiento y que también cultivó su hijo José Pinazo. Entre las piezas se puede ver un retrato de José con diez años pintando y otro de Marisa de pequeña junto a un bloc de pintura. "Esas dos coincidencias son claves para entender el espíritu de la exposición y la línea de continuidad que se establece", ha enfatizado el comisario.

   "Es una exposición imbricada que habla de la transmisión del oficio, de la pasión por el arte y de la pasión por la pintura. El patriarca Ignacio Pinazo consideraba la enseñanza del arte como una forma de educación fundamental", explicó Pérez Rojas sobre el fomento del oficio artístico en el ámbito familiar.

HOGAR Y NATURALEZA

   La exposición sigue con el apartado 'Los espacios vividos', donde se reúnen una serie de obras juveniles de José Pinazo, conectadas con modelos claroscuristas paternos, que representan interiores en penumbra o a contraluz.

   En el apartado de naturalezas muertas convergen al fin las tres generaciones de los Pinazo. "Ya se imbrica el arte de José Pinazo con el de Marisa Pinazo y es muy bonito cómo se nota que a veces pintan juntos y toman el mismo modelo, la misma composición, y cada uno da su visión", ha destacado el experto.

   Las obras de esta exposición proceden de la Colección del IVAM, así como de diversas instituciones que han cedido piezas. Blanca de la Torre ha agradecido especialmente la colaboración de los descendientes directos de Ignacio Pinazo Martínez, José Pinazo Martínez y Marisa Pinazo Mitjans "cuya generosidad ha permitido reunir obras de especial significación histórica y afectiva".

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