Representantes en un encuentro de los niños acogidos del programa 'Vacaciones en paz' con las belugas ucranianas en el Oceanográfic, acompañados de la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat - FUNDACIÓN JUNTOS POR LA VIDA
VALÈNCIA, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Fundación 'Juntos por la Vida' acoge todos los veranos desde 2004 a niños ucranianos en situación de vulnerabilidad por la guerra. En esta ocasión, 40 niños del programa 'Vacaciones por la paz', que pasan el verano con familias de la Comunitat Valenciana, han visitado a las belugas ucranianas que el Oceanogràfic refugió en 2024 por la guerra, acompañados por la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat.
Las dos belugas --Plombir y Miranda-- llegaron a València tras ser rescatadas del acuario Nemo de Járkov (Ucrania) por un operativo de colaboración internacional que ha logrado la convivencia entre el grupo de cuatro cetáceos, también integrado por Kylu y Yulka, que ya se encontraban en el oceanario valenciano.
En el encuentro han participado la presidenta de la Fundación Juntos por la Vida, Clara Arnal; la consellera de Servicios Sociales, Familia e Infancia, Elena Albalat; el director general de Inclusión y Cooperación al Desarrollo, Pedro Carceller y la presidenta de la Fundación Oceanogràfic, Celia Calabuig.
Darina, una de las niñas que participa en el programa este verano ha compartido su experiencia a los asistentes y demás niños: "En 2022 nuestra vida cambio, dejamos de escuchar las risas de los niños y empezamos a escuchar el sonido de la guerra".
"Muchos niños tuvimos que crecer demasiado rápido, mirar este lugar lleno de personas buenas me hace saber que hay algo que la vida nunca podrá romper: la solidaridad, la esperanza y el cariño de quienes deciden ayudar". Por eso, ha agradecido "de todo corazón" a la fundación por hacer posible este proyecto "tan bonito" y por darles "la oportunidad de vivir unas vacaciones en paz".
Darina ha expresado que estas semanas "son un recuerdo para siempre" y "la prueba de que incluso en los momentos más difíciles siempre hay personas dispuestas a tender una mano". "Nos habéis cuidado como si fuéramos vuestros propios hijos, nietos o hermanos", ha apostillado.
"Esperamos que muy pronto la paz vuelva a nuestro país y que algún día podamos recibirnos en una Ucrania libre, tranquila y llena de alegría, con el mismo cariño con el que vosotros nos habéis recibido aquí. Porque la guerra puede obligarnos a marcharnos de casa, pero vuestra bondad nos ha recordado que nunca estamos ni estaremos solos", ha concluido.
'VACACIONES POR LA PAZ'
Por su parte, la presidenta y fundadora de Juntos por la Vida, Clara Arnal, ha lamentado que es "injusto" que "los niños ucranianos aprendan antes los nombres de los drones que los de los ríos que atraviesan su precioso país". Y ha defendido que desde la fundación pretenden "darles un respiro a ellos y a sus familias, que son muy vulnerables, para que puedan pasar veranos y Navidades aquí con familias valencianas".
Así ha hecho hincapié en que "poder vivir estos encuentros hace que ellos también se vean, los niños que están por toda la Comunitat, es una oportunidad para encontrarse con sus amigos de allí, y aquí en el Oceanográfico viviendo esta cultura y encontrando y aprendiendo, porque al final todo es un aprendizaje".
La presidenta de la ONG ha apuntado que tener a niños en acogida "no es fácil" porque vienen de circunstancias bélicas y ha destacado que es una "experiencia increíble" por "verles la cara, verles la sonrisa y los abrazos, que al final lo que hacemos los voluntarios no se paga con otra cosa, sino con sonrisas y con esos abrazos que te llegan al corazón".
Arnal ha resaltado el "papel multiplicador" que tienen los niños al llegar a Ucrania: "Están viendo unas familias estructuradas, están viendo el cariño y cuando llegan allí lo dan y son capaces de transformar sus realidades". "Esperamos que el programa pueda seguir creciendo, que cada vez sean más los niños y niñas que puedan venir, porque como he dicho antes nadie se merece vivir en situación de guerra".
ADAPTACIÓN
Los menores han atendido a las explicaciones de una de las guías del acuario, quien les ha detallado que los dos cetáceos tardaron unos meses en acoplarse a las instalaciones y a las otras dos belugas con las que conviven actualmente, pero que "ya están perfectamente acondicionadas".
"Miranda, que es la más pequeña de las dos, es la que más manda. Le encanta poner orden, ya lo ha hecho en toda la instalación. Plombir, sin embargo, que es un macho de cinco metros, es un bonachón, le encanta jugar y es miedoso", ha señalado la guía.
Una de las sorpresas de Plombir y Miranda es que no solo se han adaptado a su nuevo entorno, sino que han aprendido a comunicarse con sus nuevas compañeras. Los cetáceos ucranianos compartían acuario con delfines y se acostumbraron a "'hablar' con ellos en delfín". Ambos se adaptaron: "Poco a poco, entre ellos se fueron comunicando, las nuestras aprendiendo su idioma, ellas el nuestro, y a día de hoy son bilingües total".
Por otro lado, ha contado que están "muy contentos" porque "se han aclimatado muy bien". "Podemos decir que ha sido todo un éxito, después del viaje que hicieron". En este sentido, ha recordado que llegaron en avión tras ser trasladas hasta Moldavia en un camión. Ya aquí se introdujeron en unas piscinas hasta que se aclimataron, "de menos a más".
CONVIVENCIA
Para Albalat, este encuentro de "convivencia" supone un "símil" porque las dos belugas ucranianas tuvieron que adaptarse a las dos valencianas que ya se encontraban en el Oceanogràfic. "Nos parece muy bonito poder celebrar la convivencia que hay en el Oceanogràfic, que también está en la convivencia de los niños ucranianos con las familias", ha relatado.
Por su parte, la responsable de Servicios Sociales ha agradecido a la fundación "la continuidad del proyecto, el esfuerzo, a los voluntarios, a las familias y al Oceanogràfic" por "permitir pasar esta tarde tan especial" y ha subrayado que "lo importante no es solo venir a pasar unas vacaciones, sino a estar unos días en paz, a dejar de escuchar guerra, misiles, a poder estar con esas familias valencianas que les tratan como hijos, como hermanos y como nietos".
Asimismo, ha indicado que desde la conselleria se sienten "orgullosos como valencianos de que ONG como Juntos por la Vida abran las puertas de su casa para recibir un año más, un verano más a los niños ucranianos".
Ha señalado que la Generalitat, a través de la Dirección General de Cooperación, tiene "dos proyectos que financiamos para tres años con un importe aproximado de 450.000 euros que tienen que ver por una parte con la electricidad, con grupos electrógenos que están destinados en Ucrania para suplir esas necesidades y también de emergencia escolar en aquellas oportunidades de emergencia que se necesitan para hacer un apoyo escolar 'in situ' respecto a las consecuencias que actualmente está teniendo la guerra".