Nueva fase del proyecto MagNuS para evitar el desperdicio alimentario en el turismo de reuniones

El Ayuntamiento de València, a través del CEMAS (Centro Mundial para la Alimentación Urbana Sostenible), ha impulsado una nueva fase del proyecto MagNuS, dirigido a evitar el desperdicio alimentario en el turismo de reuniones y mejorar la sostenibilidad.
El Ayuntamiento de València, a través del CEMAS (Centro Mundial para la Alimentación Urbana Sostenible), ha impulsado una nueva fase del proyecto MagNuS, dirigido a evitar el desperdicio alimentario en el turismo de reuniones y mejorar la sostenibilidad. - AYUNTAMIENTO DE VALÈNCIA
Publicado: miércoles, 10 julio 2024 14:11

   VALÈNCIA, 10 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El Ayuntamiento de València, a través del CEMAS (Centro Mundial para la Alimentación Urbana Sostenible), ha impulsado una nueva fase del proyecto MagNuS, dirigido a evitar el desperdicio alimentario en el turismo de reuniones y mejorar la sostenibilidad.

   El concejal de Mejora Climática y Eficiencia Energética y presidente del CEMAS, Carlos Mundina, ha firmado el contrato de colaboración del centro con el Palacio de Congresos, la Fundación Lluís Alcanyís (Universitat de València) y la empresa de restauración Gourmet Catering & Eventos.

    El acuerdo supone una nueva fase del Proyecto MagNuS (Magnitud, Valor Nutricional y Sostenibilidad), basado en el asesoramiento del personal experto del CEMAS sobre el desperdicio alimentario y la sostenibilidad en el turismo de eventos.

    Desde el Ayuntamiento de València recuerdan que el Palacio de Congresos ha implementado el Proyecto MagNuS, una herramienta diseñada para evaluar y reducir el desperdicio de alimentos durante los eventos, con el objetivo de contribuir a un turismo más sostenible y responsable.

    Para el edil Carlos Mundina, presidente de la Fundación CEMAS, "se trata de un proyecto que representa un gran avance hacia la minimización del desperdicio alimentario en el sector del turismo de reuniones, en el que el Palacio de Congresos se posiciona como un espacio de referencia".

   En su primera fase, el Proyecto MagNuS incluyó un diagnóstico inicial, a partir del cual se desarrolló un protocolo de medición, cuyo proyecto piloto comenzó a implementarse a finales de 2022 y del que se extrajeron importantes resultados: la redacción de propuestas de mejora para disminuir y prevenir el desperdicio alimentario; la revisión sistemática sobre el índice de la huella nutricional, cuyas conclusiones han sido publicadas en la revista Foods-MDPI; y la evaluación energético-nutricional de los menús más demandados.

DECÁLOGO PRÁCTICO

   Para esta nueva fase del proyecto, ha explicado Carlos Mundina, se han establecido nuevos y ambiciosos objetivos: la implementación de formación para la medición autónoma del desperdicio alimentario, la búsqueda de menús más saludables sin coste adicional y la creación de un decálogo dirigido a las organizaciones de eventos para promover la sensibilización y prevención.

   Asimismo, se trabajará activamente para garantizar que los alimentos aptos para el consumo sean donados a entidades de asistencia, y también sobre los residuos útiles para la jardinería, para que puedan ser transformados en compost.

   Desde el Palacio de Congresos se han subrayado los desafíos que plantea el problema del desperdicio alimentario a nivel global, un reto que requiere esfuerzos integrales en toda la cadena de suministro alimentario, especialmente en sectores propensos al desperdicio como HoReCa (Hoteles, Restaurantes, Cafeterías).

   "En el turismo MICE (Reuniones, Incentivos, Convenciones y Exposiciones), donde la gastronomía es uno de los principales atractivos, los servicios de comidas que se descuidan durante las reuniones de trabajo contribuyen significativamente al desperdicio de alimentos", han señalado.

   En este contexto, el proyecto MagNuS se centra el desperdicio de alimentos durante los actos de conferencias en el Palacio de Congresos de Valencia (España), un estudio cuantifica los residuos, los clasifica por grupos de alimentos, calcula el número potencial de individuos que podrían alimentarse con los alimentos desechados y evalúa los valores energéticos y nutricionales.

   El estudio sugiere utilizar los residuos para vermicompostaje o compostaje como alternativas sostenibles de gestión de residuos.

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