Palomino 'encuentra su lugar' en el Museo Bellas Artes y protagoniza su primera exposición monográfica

'La noche barroca' reivindica al autor uno de los pintores españoles "más relevantes" entre los siglos XVII y XVIII

Museo de Bellas Artes de València Presentación de la exposición Antonio Palomino y la noche Barroca. 14 julio de 2026. Sala Ribalta de exposiciones temporales  Miguel Lorenzo
Museo de Bellas Artes de València Presentación de la exposición Antonio Palomino y la noche Barroca. 14 julio de 2026. Sala Ribalta de exposiciones temporales Miguel Lorenzo - MIGUEL LORENZO
Europa Press C. Valenciana
Publicado: martes, 14 julio 2026 15:28

   VALÈNCIA, 14 Jul. (EUROPA PRESS) -

   El pintor Antonio Palomino 'encuentra su lugar' en el Museo de Bellas Artes de València (MuBAV) con la exposición 'Antonio Palomino y la noche barroca', la primera muestra monográfica dedicada al artista. En ella, el museo reivindica su figura como uno de los pintores españoles "más relevantes entre los siglos XVII y XVIII".

   'Antonio Palomino y la noche barroca' --que se podrá visitar desde este martes hasta el próximo 20 de septiembre en la Sala Ribalta--, se ha presentado hoy en el museo y ha contado con la presencia de su director, Pablo González Tornel; la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, y el historiador del arte de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y comisario de la muestra, José Riello.

   Se trata de la primera exposición monográfica dedicada a la obra del artista y cuenta con un total de 65 piezas procedentes de 20 museos e instituciones que incluyen pinturas, dibujos y estampas, producción literaria y teoría pictórica.

   La muestra está organizada en torno a cuatro secciones que exploran la vinculación de Palomino con la Monarquía de España, su concepción de la pintura como arte teológico y sus reflexiones figurativas sobre el misterio de la Inmaculada Concepción; la ingente producción de pintura mural --en particular, la que hizo en València-- y su dedicación a las fiestas públicas, así como su tratado sobre la pintura para el final de una época, en un periodo en el que lo nuevo no había nacido y lo viejo no había terminado de morir.

   El comisario de la muestra, --la cual parte de una de sus líneas de investigación--, ha indicado que Antonio Palomino es un pintor que está "especialmente" vinculado a la ciudad de València pero que, "hasta la fecha", "no se había hecho una exposición con esta amplitud y complejidad".

    Para el historiador del arte las exposiciones sirven para "contar historias de una manera específica" ya que lo hacen "a través de objetos" que "brillan en todo su esplendor".

EL NACIMIENTO DE UN MUNDO NUEVO

   "Aquí lo hacen en todo su esplendor para contar una historia, la historia de un hombre concreto, en un momento concreto", ha apuntado, y ha continuado: "Antonio Palomino, que vivió un cambio de época de la que apenas se enteró o, si se enteró, no quiso de alguna forma configurar ese cambio".

    El artista fue uno de esos hombres que vio nacer un mundo nuevo, pero siguió viviendo anclado en el que agonizaba. Casi contemporáneo de Velázquez y fallecido veinte años antes de que Goya naciera, vivió el tránsito cruento de la dinastía de los Austrias a la de los Borbones, el paso lento del Antiguo Régimen a las primeras luces de una Ilustración que nunca llegaría a desarrollarse plenamente en España, y los últimos estertores de la teología como saber por antonomasia ante el avance imparable de la ciencia moderna.

   Por ello, el comisario ha puesto en relieve que la fecha de inauguración de la muestra coincida con el aniversario de la Toma de la Bastilla, que dio lugar a "la culminación de todos los cambios que se produjeron en el siglo XVIII de los que Antonio Palomino, o bien no se enteró no se quiso enterar".

   Respecto a la figura del artista, José Riello ha señalado que Palomino ha sido conocido por "su actividad como fresquista y por su actividad como tratadista y como biógrafo de artistas", por lo que la muestra busca reivindicar, a través de obras de "calidad", al que fue "uno los mejores pintores del tránsito entre el siglo XVII y XVIII".

   Por su parte, el director del museo ha coincidido en que Palomino "casi no está en los museos" ni tampoco en "los manuales de historia" ya que, dentro de "esa genealogía que es el arte español", el cual, a su juicio, creó el propio artista, "los que vinieron después han tendido a orillarlo como pintor y solamente a estudiarlo como tratadista".

   "Es muy raro ver en una institución de primerísimo nivel como el Museo del Prado, obras de Palomino, y esto resulta curioso porque, en algún momento, los criterios de calidad han dejado fuera o han considerado que Palomino no contaba", ha sostenido.

ARTISTA "MUY DIFÍCIL DE ENCASILLAR"

   En este sentido, ha asegurado que, el artista tuvo "la mala suerte de no pertenecer a la generación del alto barroco cortesano de los Austrias" y "de no encajar dentro de este panorama del siglo XVIII" ya que, al ser un artista a caballo entre dos siglos, resultaba "muy difícil de encasillar para un manual de arte dentro de la pintura del XVII" y "dentro de la pintura afrancesada de principios del XVIII o de los conceptos más académicos e ilustrados que empezarían inmediatamente después".

   "Le ha costado encontrar un encaje dentro de los rígidos bloques epocales e historiográficos que a los profesores nos gusta hacer", ha afirmado González Tornel.

    Asimismo, ha subrayado el "mérito" del comisario a la hora de llevar a cabo esta exposición sobre este artista del que supo ver su "enorme relevancia en ámbitos muy distintos del conocimiento, y saber extraerlo de los encasillamientos historiográficos, ignorar el hecho de que las grandes pinacotecas no lo contemplen dentro de su progresión expositiva, y proponerlo para que todos seamos capaces de hacernos una idea nuestra, no aquella que nos han contado, sino una idea nuestra sobre Antonio Palomino".

ANTONIO PALOMINO

   Antonio Palomino (1655-1726) fue uno de los pintores españoles y uno de los teóricos de la pintura más relevantes entre los siglos XVII y XVIII, con una formación intelectual que lo distinguió de la mayor parte de sus colegas artistas.

    Trabajó en Madrid, València, Salamanca, Granada, Córdoba y El Paular, entre otros lugares; llegó a ser nombrado pintor del rey en 1688 y fue autor de uno de los tratados sobre pintura más importantes de la Edad Moderna, 'El museo pictórico, y escala óptica', la gran obra de la teoría artística española, publicada en tres tomos entre 1715 y 1724.

   En esta obra, que pronto fue traducida al inglés, al francés y al alemán, Palomino probó a definir los conocimientos y las cualidades del 'pintor perfecto' y a ejemplificarlos por medio de las más de doscientas 'vidas' de algunos de los artífices más destacados entre los que habían trabajado para la Monarquía de España desde el siglo XVI y hasta su tiempo.

    La obra nació del propósito de subsanar la escasez de tratados en español y de reivindicar la pintura como disciplina liberal frente a quienes la consideraban arte mecánica, una cuestión resuelta ya en Europa, pero pendiente aún en España.

    Palomino fue uno de los artífices españoles que más tiempo y trabajo dedicó a la pintura mural, muy posiblemente aprendida con Juan Carreño de Miranda (1614-1685) y Claudio Coello (1642-1693), y después perfeccionada con Luca Giordano (1634-1705) a su llegada a España.

    Especial mención requiere la decoración mural realizada en la ciudad de València, ciudad en la que trabajó entre 1697 y 1705 en la iglesia de los Santos Juanes, la Basílica de la Virgen de los Desamparados y la catedral de València, además de idear el programa iconográfico de la iglesia de San Nicolás, cuyas pinturas fueron realizadas por su discípulo Dionís Vidal.

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