El investigador Diego González López - UV
VALÈNCIA, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -
El investigador Diego González López, del departamento de Derecho Penal de la Universitat de València (UV), ha explorado los métodos de financiación de las organizaciones terroristas yihadistas y concluye que utilizan métodos similares a los que utiliza la mayoría de la ciudadanía en su vida cotidiana.
"La financiación del terrorismo plantea un desafío para la política criminal debido a que utiliza instrumentos financieros tradicionales y, en algunos casos, digitales de uso ordinario, lo que dificulta su detección y prevención", explica González López en un comunicado.
El investigador, que forma parte del Centro de Conocimiento de la UE sobre la Prevención de la Radicalización (EU Knowledge Hub) y está adscrito al Instituto de Criminología y Ciencias Penales (ICCP) de la UV, ha concretado, en un artículo publicado en la revista E-Eguzkilore, que estas organizaciones se han adaptado a nuevas tecnologías para diversificar sus flujos de ingresos.
El terrorismo yihadista recibe millones de euros anualmente, según el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), y el artículo insiste en separar y sancionar de forma diferente los delitos de financiación del terrorismo de otros delitos económicos, en particular el blanqueo de capitales, dada la naturaleza y objetivo del primero.
En concreto, el artículo se centra en la "ideología salafista de carácter violento" como sinónimo de "salafismo yihadista" o "yihadismo", entendida como una corriente que combina una lectura salafista del islam suní con la legitimación de la violencia como instrumento de acción político-religiosa.
TRANSFERENCIAS INTERNACIONALES SIN CUENTA BANCARIA
Entre los métodos más utilizados de financiación del terrorismo yihadista se encuentran las transferencias bancarias, a través de múltiples transacciones de pequeñas cantidades para evitar activar las alertas de las entidades financieras. "Además de entidades bancarias, existen otras formas de realizar transferencias internacionales, como Western Union, MoneyGram o PayPal", indica el investigador.
Estas entidades se conocen como remesadoras y permiten realizar las transferencias internacionales de manera rápida, accesible y segura sin una cuenta bancaria. Aunque cumplen con las mismas normativas que las entidades de crédito, con ellas las organizaciones terroristas pueden seguir un patrón similar al que usan con las entidades financieras tradicionales.
MICROMECENAZGO Y CRIPTOMONEDAS
El estudio, bajo la dirección de José Luis González Cussac, catedrático de Derecho Penal de la UV, apunta que las organizaciones terroristas han encontrado otros métodos menos tradicionales para financiar sus actividades. El 'crowdfunding' o micromecenazgo (forma de financiación colectiva con aportaciones individuales) se ha consolidado como un método destacado.
Así, "se ha identificado el abuso de campañas humanitarias, benéficas o sin ánimo de lucro, en las que los fondos se desvían total o parcialmente a actividades ilícitas. También campañas legítimas que operan en áreas de alto riesgo y sufren casos de extorsión para desviar las aportaciones", alerta el investigador.
Las criptomonedas son otro activo atractivo para el terrorismo por ser descentralizado, no requerir de intermediarios tradicionales, ofrecer transferencias internacionales de mayor rapidez, poseer costes bajos y altos niveles de privacidad.
"Aunque ninguna criptomoneda es completamente anónima, algunas presentan niveles de privacidad superiores a otras. Algunas organizaciones de índole yihadista sostienen que estos activos digitales permiten la transferencia de fondos de manera anónima y difícilmente rastreable para sufragar a los combatientes", advierte. Por ejemplo, las criptomonedas Monero y Dash dificultan la trazabilidad, por lo que han sido utilizadas por algunas organizaciones terroristas para su financiación.
El artículo también ha evaluado el uso de NFT (tokens no fungibles), acreditaciones de singularidad, autenticidad y titularidad de determinados activos digitales como arte, activos para videojuegos o certificados, que utilizan tecnologías descentralizadas basadas en 'blockchain' (registro digital descentralizado que funciona como un libro contable compartido). "Se trata de un activo digital susceptible de circulación en el mercado, que puede ser objeto de compraventa, intercambio o subasta a través de plataformas especializadas", reflexiona el investigador, que cita las entidades OpenSea, Rarible o SuperRare.
SISTEMA HAWALA Y CORREOS HUMANOS
Otros métodos de financiación informales que dificultan la regulación y trazabilidad son el sistema Hawala, en el que se transfiere dinero entre un emisor y un receptor mediante dos intermediarios de confianza a cambio de una comisión u otros acuerdos entre partes, o los correos humanos, un método que utiliza individuos de bajo perfil o personas que gozan de la confianza de la organización (familiares, allegados o miembros de comunidades próximas) con el objetivo de minimizar el riesgo de detección por parte de las autoridades. Incluso, en ocasiones, los encargados del transporte desconocen el contenido exacto de lo que trasladan o el uso que se dará, advierte el artículo.
Esta investigación, bajo el liderazgo del profesor titular en Derecho Penal de la UV José León Alapont, forma parte del proyecto de investigación 'Ganancias ilícitas y sistema de justicia penal: una perspectiva global' del Ministerio de Ciencia y Universidades.