MADRID 22 Oct. (EUROPA PRESS) -
Este viernes se estrena en España 'La Vida de Adèle', película que se alzó con la Palma de Oro en la pasada edición del Festival de Cannes, que narra una historia de amor entre dos mujeres, y que incluye un mensaje que su director, Abdellatif Kechiche, resume en seis palabras: "No hay leyes en el amor".
Y es que para Kechiche, 'La Vida de Adèle' "no es una historia de mujeres, sino una historia de amor", lo cual le lleva a afirmar que el hecho de que esté "protagonizada por dos mujeres es algo accesorio".
"Mi aspiración es alcanzar de manera directa el corazón del espectador, sea hombre o mujer, mostrar que no hay leyes en el amor", añade, para después subrayar que, a su juicio, "el deseo sexual es algo instintivo". "Lo difícil es escuchar tus deseos al margen de tabúes", apostilla.
La trama está protagonizada por Adèle (Adèle Exarchopoulos), una joven de 15 años a la que le gusta salir con chicos, pero cuyo mundo se tambalea al conocer a Emma (Léa Seydoux) y enamorarse de ella. Dispuesta a conocer sus verdaderos sentimientos, lucha contra la mentalidad cerrada de sus padres y una dura moral que se interpone en su camino hacia la libertad y la felicidad.
Al igual que el director, Adèle Exarchopoulos defiende que ésta es una "película que habla de amor, del encuentro con otra persona", y yendo más lejos habla de 'La Vida de Adèle' como una película que puede ayudar a la "educación sentimental" que relata cómo "encontrarte con otra persona puede cambiar tu vida".
"Es una película sobre amor, no sobre homosexualidad", subraya, para después añadir que espera que 'La Vida de Adèle' ayude a "cambiar la mentalidad de la gente menos progresista".
Ahondando en este planteamiento, el director señala que el objetivo es "hacer olvidar que los personajes son homosexuales", algo que al conseguirse, "eleva a la película". Así, manifiesta su deseo de que "el espectador entrara en la historia independientemente de su orientación sexual".
'La Vida de Adèle' contiene algunas escenas íntimas entre las dos protagonistas que han generado opiniones encontradas por su realismo y crudeza. Sobre esto, Kechiche explica que "quería filmar las escenas de sexo" con la misma cotidianeidad que las "escenas de comidas o de llantos", por lo que en un momento dado consideró que la película "tenía que ser presentada así". "Quien quiera verla sin escenas de sexo puede cerrar los ojos", remarca.
Para la actriz protagonista, "es un poco absurdo que se reduzca una película de tres horas a una escena de 10 minutos". Según señala, "la película va mucho más allá y no se reduce a esas escenas", aunque admite que puede "resultar chocante" para el espectador "meterse con una cámara en una habitación donde hay dos mujeres".