MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -
La película 'Hockey' (2004) de Annika Larsson, un vídeo 25' , en loop, con música de Tobias Bernstrup, se muestra desde hoy en el Espacio Uno del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de manera continua, dentro del ciclo música-vídeo-música que se exhibe hasta el 28 de julio y que ha sido comisariado por Bob Nickas.
'Hockey' representa un partido entre equipos sin nombre. Fue dirigido y filmado por la artista delante de 13.000 asientos vacíos en el Globe Arena de Estocolmo. Destaca el interés de Larsson por los accesorios y rituales de un partido y la estructura que lo rodea.
Por todas partes encontramos una concentración de marcas y símbolos. A modo de refuerzo y guía del objetivo específico de Larsson, la banda sonora incorpora ruidos sintéticos de hockey a una música pop de sintetizadores (concebida por Larsson, arreglada por Larsson y Tobias Bernstrup e interpretada por Tobias Bernstrup).
Aunque esté establecido en unos términos tradicionalmente jerárquicos, en este juego se otorga la misma importancia a la penalización y a la victoria. De modo similar a lo que ocurre en trabajos anteriores, Larsson está interesada aquí en el control y la sugerencia, al margen del verdadero partido, en el que cada movimiento está magníficamente diseñado y editado.
CÓDIGOS AUTÓNOMAS
Annika Larsson (Estocolmo, Suecia, 1972) vive y trabaja en Nueva York. Recibió un Master por el Royal University College of Fine Arts de Estocolmo y ha tenido exposiciones individuales en el Centre National d'Art Contemporain de Grenoble, Francia; en la Sala Montcada, Fundación La Caixa de Barcelona; el S.M.A.K. de Gante y el ICA (Institute of Contemporary Art) de Londres, entre otros.
Ha participado en colectivas como Laocoonte devorado. Arte y violencia política en Artium de Vitoria y Centro José Guerrero de Granada, en la BIACS de Sevilla, en Lux Gallery de Londres, ArtStatements 32 en ArtBasel de Basilea y la Bienal de Tirana, entre otros.
La obra de Annika Larsson se ha calificado en numerosas ocasiones como un universo con reglas o códigos autónomos. Se ha dicho que sus personajes impasibles, absortos, aparecen inmersos en misteriosas y enigmáticas acciones rituales y, además, sin palabras.
Sus imágenes destacan por su impecable precisión, el gusto por los primerísimos planos, las repeticiones, el sonido, la puesta en escena glacial... No son imágenes transparentes sino que están revestidas de cierta ambigüedad e indefinición. Todos estos aspectos intensifican la sensación de desorientación o perplejidad.