MADRID 5 Abr. (EUROPA PRESS - Israel Arias) -
Ricardo Darín y Alberto Ammann protagonizan un intenso duelo de temple e ingenio en 'Tesis sobre un homicidio', un thriller policial con marcados tintes jurídicos que llega este fin de semana a nuestros cines.
Basada en la novela de Diego Paszkowski, en el segundo largometraje del argentino Hernán Goldfrid Darín encarna a Roberto Bermúdez, un abogado y profesor especializado en Derecho Penal. Cincuentón, bebedor y mujeriego, el protagonista alterna sus libros sobre Derecho con sus clases magistrales a los licenciados en seminarios de criminología. Uno de sus nuevos alumnos es Gonzalo (al que da vida el también argentino Alberto Ammann), un brillante joven hijo de un viejo amigo recién llegado del extranjero.
Coincidiendo con su aparición, en el aparcamiento frente a la Facultad de Derecho una joven aparece brutalmente asesinada. Nadie ha visto nada, pero en el escenario del crimen Roberto encuentra algunas evidencias que, más que descuidos del asesino, a sus ojos se antojan como desafíos del autor del brutal crimen.
Aunque retirado desde hace años del trabajo de campo, Roberto no duda en recoger el guante porque cree saber quién reta su inteligencia y pone a prueba sus vastos conocimientos en criminología. Profesor y alumno se enfrascan entonces en una duro pulso en ela que las sospechas se confunden con certezas. Y en medio de esta batalla de egos aparecerá Laura (Calu Rivero), la hermana de la asesinada cuya presencia ayudará a espolear aún más a los dos brillantes gallitos.
Con todos estos elementos, y apoyado en el guión que firma Patricio Vega, Goldfrid elabora un planteamiento muy atractivo, con una puesta en escena muy cuidada y unos diálogos (o incluso monólogos docentes) ágiles y cargados de sentido. En el arranque de Tesis sobre un homicidio nos encontramos con algunas líneas brillantes sobre la identidad entre justicia y legalidad, o más bien sobre la ausencia de la misma, que destilan con acierto unas cuantas gotas del eterno conflicto entre iusnaturalismo y positivismo.
Pero una vez superada la eficaz y grata toma de contacto, el avance de su trama se antoja más anodino, con un desarrollo bastante bacheado que va poco a poco confinando las fortalezas de su sólido arranque la gélida y gris prisión de lo ordinario.
Según avanza el duelo, la tensión entre los protagonistas subsiste, sí, pero de forma bastante intermitente hasta desembocar en un final algo tramposo.
Y es que más allá del desigual duelo entre los protagonistas y del incalificable -y muy molesto- acento del personaje de Ammann, quizá el mayor hándicap de 'Tesis sobre un homicidio' sea también su mayor reclamo.
La frase "de los productores de El Secreto de sus ojos" le pesa demasiado a la cinta de Goldfrid. Aunque tratándose de un thriller con tintes jurídicos, con un asesinato sin resolver y con Darín de por medio... la comparación era inevitable. En consecuencia, utilizar el inevitable y oscarizado referente como señuelo para intentar llevar más público a las salas no es -moviéndonos en términos leguleyos- ni mucho menos punible. Más bien era una obligación.
Teniendo en cuenta su anzuelo de oro y su prometedor arranque, no es de extrañar que Tesis sobre un homicidio deje cierta sensación de de insatisfacción. Un sabor de boca muy parecido al que debe dejar una copa de Black Label en los labios del bebedor que esperaba degustar las virtudes de la botella de etiqueta azul, dorada o al menos verde.
En todo caso -y aunque no sea ni de lejos tan brillante como la cinta de Campanella y de los altibajos narrativos de los que adolece- a Tesis sobre un homicidio es un thriller filmado con exquisita corrección y muy, muy disfrutable. Un buen trago.