R3sacón: La última juerga de 'La Manada'

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R3sacón - WARNER BROS.
Europa Press Cultura
Actualizado: viernes, 31 mayo 2013 14:23

MADRID 31 May. (EUROPA PRESS - Israel Arias) -

Bradley Cooper, Ed Helms y Zach Galifianakis viven la resaca de sus juergas pasadas en R3sacón (The Hangover Part III), el anunciado final de una trilogía que, entrega tras entrega, ha ido perdiendo no solo capacidad de sorpresa, sino también gracia e interés.

El propio creador de la criatura, Todd Phillips, admite que las duras críticas que recibió la secuela le llevaron a intentar no calcar de nuevo la estructura de la primera película. En su intento por darle una vuelta de tuerca a la fórmula, en R3sacón los protagonistas no tienen que reconstruir la noche anterior para remendar sus salvajes destrozos, ahora su reto es enmendar las consecuencias de los atroces dislates que perpetraron antaño.

La Manada que forman Phil, Stu, Doug y el barbudo y descontrolado Alan se las verá esta vez con un tal Marshall (John Goodman), un peligroso capo de la mafia que les obliga a responsabilizarse de los cabos sueltos y deudas pendientes que, sin saberlo, ocasionaron sus salvajes aventuras primero en Las Vegas y luego en Tailandia.

UNA FÓRMULA AGOTADA

Lo mejor de Resacón 3 es su prólogo, con temazo de Hanson incluido, y su epílogo. El resto, es decir, los noventa minutos que hay en medio, nos ofrecen una historia que tras su prometedor arranque --con un entierro desternillante-- se torna previsible y desangelada.

Resacón 3 es una comedia en la que encontramos apenas un puñado de gags eficaces y que, a pesar de que intenta ser tan salvaje y estridente como sus predecesoras, es menos gamberra y, como ya ocurría con la secuela, mucho menos graciosa. Y esto es lo peor de todo.

Ni siquiera la siempre solvente presencia de John Goodman, ni la grimosa irrupción de Melissa McCarthy, logran que remonte el vuelo una cinta que lo fía todo a las geniales perlas de Zach Galifianakis (Alan) y las perrerías del histriónico y depravado Ken Jeong (Señor Chow).

Tampoco el forzado retorno a Las Vegas, donde todo empezó, hace justicia al buen recuerdo que nos dejó aquella desternillante barrabasada que se convirtió en la gran sorpresa cinematográfica de 2009 y que llegó incluso a ganar un Globo de Oro como mejor comedia.

Y es que en la innecesaria trilogía de Phillips, la primera fue la gran juerga. El resto... una resaca demasiado larga.

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