(EUROPAPRESS, por Beatriz Atienza)
'Dreamworld: La realidad es una pesadilla', de Jane Goldman
Poco original y muy previsible. Jane Goldman, en 'Dreamworld: La realidad es una pesadilla', no aporta nada importante ni nuevo al género de la novela negra y de misterio. Más bien repite las mismas historias de asesinatos de siempre, con personajes de un perfil habitual a los de costumbre. A lo largo de los más de trescientos folios que narran la historia de la investigación criminalística llevada a cabo por una joven agente de seguridad del parque temático Dreamworld, la autora se ha limitado a transcribir lo que parece el guión de una mala película de sobremesa.
Distribuida en cuarenta y cinco capítulos, la novela comienza con la descripción de un primer asesinato cometido en Dreamworld, para luego ir adentrándose en la investigación llevada a cabo por la protagonista de la historia. Se trata de un argumento muy usado y que la escritora no ha sabido aprovechar, encabezado por Sylvia Avery, un personaje que no encierra tras de sí ningún tipo de originalidad.
Con un lenguaje sencillo, pero lleno de, en ocasiones, innecesarias, excesivas y 'malsonantes' descripciones, la autora de la novela intenta llegar al lector de una manera directa y en demasía.
A pesar de que Goldman no resuelve la investigación de los asesinatos que se producen a lo largo de la historia hasta el final de la misma, no consigue mantener oculta la identidad del asesino durante mucho tiempo. El argumento es tan previsible que a poco más de la mitad del libro es sencillo atisbar el desenlace de la novela.
Si algún mérito hay que otorgarle a Goldman, es el de estar bien documentada sobre todo lo relacionado con parques temáticos y, que sin lugar a dudas consigue trasmitir a través de su obra. A medida que transcurren los hechos, se va explicando y ejemplificando el funcionamiento interno que entraña un parque temático de estas dimensiones. Tanto es así, que en alguna ocasión parece más un manual informativo que una novela de suspense y humor negro.
En definitiva, una trama muy usada con personajes estereotipados y un final más que previsible convierten a 'Dreamworld: La realidad es una pesadilla' en un libro poco más que entretenido.