Fundación Casa de Alba inaugura 'Obra invitada', un programa expositivo anual que establece diálogos entre colecciones

Retrato de los III duques de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel y María Enríquez de Toledo, perteneciente a la colección del duque de Pastrana. Principios del siglo XVII.  Cortesía Fundación Casa de Alba.
Retrato de los III duques de Alba, Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel y María Enríquez de Toledo, perteneciente a la colección del duque de Pastrana. Principios del siglo XVII. Cortesía Fundación Casa de Alba. - FUNDACIÓN CASA DE ALBA
Europa Press Cultura
Publicado: miércoles, 1 octubre 2025 18:21

MADRID 1 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Fundación Casa de Alba ha presentado este miércoles 'Obra invitada', un nuevo programa anual expositivo que exhibirá en el palacio de Liria obras relacionadas con la historia y colección de la entidad, procedentes de colecciones privadas u otras instituciones.

La primera obra invitada es un retrato de los III duques de Alba --don Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel y María Enríquez de Toledo-- proveniente de la colección del duque de Pastrana, que dialoga iconográficamente con el retrato de Carlos V e Isabel de Portugal de Rubens propiedad de la Casa de Alba. La obra ha sido restaurada por la Fundación Casa de Alba para la ocasión y podrá verse hasta el próximo mes de febrero.

El programa expositivo tiene como objetivo establecer un diálogo artístico e histórico con su colección, al tiempo que se ofrece al público acceso a piezas poco conocidas y muchas veces inaccesibles fuera de contextos privados.

Durante la restauración en el palacio de Liria, los especialistas han datado la obra como perteneciente a la escuela española de principios del siglo XVII. El cuadro sigue el modelo del retrato de los emperadores Carlos V e Isabel de Portugal realizado por Tiziano y perdido en un incendio, pero que se conoce gracias a la versión realizada por Rubens que atesora la Casa de Alba.

La obra representa al III duque de Alba en su dimensión militar, abandonando su imagen de amante de las letras y diplomático: con armadura de gala, collar ceremonial de la Insigne Orden del Toisón de Oro, banda roja de General y bastón de mando. La imagen del duque sigue el retrato realizado por Willem Key en 1568, cuando el duque ocupaba el cargo de gobernador de los Países Bajos.

Junto a él, la duquesa aparece vistiendo saya blanca de damasco con manguillas y escote de perlas, sosteniendo un libro de oraciones. Su representación no corresponde cronológicamente a la fecha del retrato, sino que sigue la moda de los años de la emperatriz Isabel, fallecida en 1539. Este es el primer retrato conocido de la duquesa, uno de los pocos que existen de la mujer del Gran Duque.

La exhibición de esta obra invitada en el Salón Flamenco junto al retrato de Rubens propicia un encuentro visual inmediato, invitando al visitante a comparar, en un mismo espacio, cómo dos artistas muy diferentes tomaron como referente un mismo modelo iconográfico y cómo evolucionaron las convenciones del retrato cortesano entre el Renacimiento y el Barroco, resaltando la singularidad de la pieza, uno de los pocos retratos dobles de los duques y único en España.

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