Gabilondo: "No podemos permitirnos el lujo de ser pesimistas"

ministro de Educación, Ángel Gabilondo
EUROPA PRESS
Europa Press Cultura
Actualizado: sábado, 2 noviembre 2013 11:55

MADRID 2 Nov. (EUROPA PRESS) -

"No podemos permitirnos el lujo de ser pesimistas quienes creemos que es imprescindible luchar por que las cosas sean mejores". Así lo asegura Ángel Gabilondo en conversación con Europa Press con motivo de la publicación de su libro 'El salto del ángel' (Aguilar), una invitación a pensar sobre el hombre y la sociedad.

El libro, "escrito sorbo a sorbo", reclama leerse con detenimiento y permite ser leído a saltos porque las decenas de temas que aborda --de 3 o 4 páginas cada uno de ellos-- son independientes entre sí: el liderazgo, los afectos, la educación, la necesidad de llegar a acuerdos, la igualdad, el liderazgo, el uso del lenguaje, el dolor, la pobreza, el tiempo libre, el cultivo personal o el sentido del humor.

"Son ocasiones para poder pensar e ir labrando cada uno su propio pensamiento, para recrearse", explica Gabilondo, quien agrega que ha escrito este volumen con la voluntad de comunicarse y de encontrarse con otros para tratar asuntos públicos y comunes de la sociedad.

PENSAR INFLUYE

Gabilondo destaca en el libro que pensar es la capacidad de reflexionar para actuar con mayor acierto, que el pensamiento "toca lo que acaece y lo altera" y "ayuda a crear nuevas posibilidades en un contexto que parece clausurado y finiquitado".

Por eso, considera que en situaciones difíciles como las actuales es más necesario que nunca pensar, algo alejado de la creencia de que este hecho sea "elucubrar, dar vueltas a la cabeza, como si fuera pura especulación que nos aleja de la realidad".

"Algo ha de tener de inquietante el pensar cuando no es ni procurado, ni promovido, ni exactamente bien considerado por quienes desean que no se produzcan cambios de alcance. Pensar tiene algo de insurrecto. De hecho, nosotros mismos tratamos no pocas veces de eludir hacerlo, para evitar cualquier transformación personal".

Y cree que en estos momentos "necesitamos algo que nos dé que pensar" y eso no se satisface a través de "consignas, eslóganes y titulares". "Precisamos ser desafiados por alguna forma de decir con sencillez y brevedad. Tal vez de diferente corte y calado que una propuesta dirigida", apostilla.

Ante la realidad, no vale como coartada para no actuar quedarse enredado en "quejas y excusas, en lamentos de brocha gorda". "No podemos ser solo diagnosticadores de lo que ocurre, tenemos que intervenir para transformar la realidad y en eso el pensamiento es decisivo".

INQUIETANTE QUIETUD

"Lo que me parece más inquietante es la quietud que existe ante las injusticias, que se piense que no hay nada que hacer", ha apuntado el exministro de Educación, en quien late de fondo a lo largo de todo el volumen un deseo de un mundo más libre y más justo.

"La humanidad exige un compromiso con la libertad y la justicia, con las condiciones adecuadas de vida para todos y, por tanto, una implicación activa y colectiva en un proyecto más común que cualquier iniciativa personal, una tarea que nos concierne más allá incluso del limitado horizonte de nuestra existencia".

Eso sí, avisa que "el fracaso de inicio de cualquier proyecto de generación de posibilidades se sostiene en la simplista caracterización de los 'buenos' y los 'malos', y hemos de librarnos de ella". Y admite que en estas búsquedas pueden haber "momentos de desaliento y de toma de conciencia de la propia impotencia de uno", por eso es necesario "caminar con otros".

TIEMPOS DE CONVICCIONES

El rector de la Universidad Autónoma de Madrid señala que "los tiempos complejos como los actuales reclaman tiempos de convicciones", algo que, "junto con la salud y los afectos, son lo absolutamente determinante de nuestra existencia".

El catedrático de Metafísica anima a dar lo mejor de sí en la tarea de luchar junto a otros por un mundo mejor y recomienda que nuestras convicciones no estén sujetas a nuestro estado de ánimo. Y recuerda: "no seremos del todo libres hasta que no lo seamos todos"

Eso sí, toda esta lucha debe de ser llevada a cabo sin que sea un pretexto para evitar el encuentro "con nosotros mismos, con la verdad de nuestros deseos, con nuestras necesidades, con nuestros sueños".

LA SOLEDAD OCULTADA

El autor, por otra parte, llama la atención en el libro sobre la soledad que viven muchas personas en nuestra sociedad y alerta de que ignorarla, dando por supuesto que "no es significativa socialmente y que es un mero asunto personal, agudiza el aislamiento", y pide políticas públicas explícitas "para afrontar sus consecuencias y evitar su entronización social".

Sobre la austeridad indica que "no es un simple requisito para tiempos difíciles sino un valor consistente que implica una forma de vivir y de entender la relación con nosotros mismos y con los demás".

"El dispendio, la ostentación, el despilfarro, las fascinación por las apariencias, la desconsideración para con los recursos y su modo de procurarlos son expresión de insolidaridad y denotan un concepto frívolo y poco generoso de la existencia", sostiene.


Contenido patrocinado