SANTANDER 13 Nov. (EUROPA PRESS) -
Una Europa "respetuosa con las diferencias e independiente de grandes potencias ajenas a ella" es el legado del Imperio Austro-Húngaro que en opinión del profesor de Estética y Teoría del Arte de la Universidad de Barcelona, Josep Casals, probablemente ha sido la cultura que "ha realizado las mayores aportaciones del siglo XX".
Casals, ganador del 'XXXI Premio Anagrama de Ensayo' por su obra 'Afinidades vienesas', explicó hoy en rueda de prensa que la recuperación de las grandes obras y valores de este imperio comenzó en los años 70 cuando Europa estaba dividida en dos bloques controlados por Estados Unidos y Rusia, una recuperación que se centró en los valores de heterogeneidad y multiplicidad que caracterizaron todos los ámbitos de la vida de Austria y Hungría antes de las grandes guerras, señaló.
Este tema, así como un repaso de las características esenciales de la cultura del imperio, serán el eje de la conferencia que esta tarde ofrecerá Casals en la Fundación Marcelino Botín a partir de las 20:00 horas, segunda ponencia de las seis que componen el ciclo 'Dos miradas, dos imperios: Austria-Hungría y los Estados Unidos'.
Para el profesor de la Universidad de Barcelona, las características más reseñables del imperio conformado por Austria y Hungría, son la heterogeneidad de culturas muy diferenciadas entre sí, y con los imperios de su entorno; el gusto por los artes menores y lo sensorial, y el talante dialogante de los grandes artistas y eruditos del imperio.
Según añadió, la influencia de los austro-húngaros se extendió por todo el mundo debido a la huída de sus eruditos judios por la amenaza nazi, llegando muchos ellos a Estados Unidos, un imperio que se asemeja al austriaco en que está conformado por la influencia de muy diversas culturas, pero que se diferencia en sus conceptos de "temporalidad". Mientras Estados Unidos es el nuevo mundo, dijo, Viena es el "corazón de la vieja Europa".
Un aspecto sorprendente de muchos de los eruditos de la época imperial fue su capacidad para adelantarse a los acontecimientos, augurar, y en muchos casos criticar, explicó Casals, lo que conocemos como el "mundo mediático".