El libro 'Buscadores de Belleza' repasa la pasión obsesiva por el arte de figuras como Degas, Panza o el barón Thyssen

Europa Press Cultura
Actualizado: martes, 27 noviembre 2007 19:55

MADRID 27 Nov. (EUROPA PRESS) -

El libro 'Buscadores de Belleza', escrito por las historiadoras del arte, María Dolores Jiménez-Blanco y Cindy Mack, repasa las aventuras de amantes de la belleza, excéntricos millonarios Y atractivas damas que dedicaron buena parte de su fortuna a coleccionar obras de arte durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.

Las astucias del banquero Morgan; la extravagancia de la rica heredera Stewart Gardener; la pasión oculta por el coleccionismo del pintor Edgar Degas; la fascinación por Picasso de la escritora Gertrude Stein o las ricas colecciones del barón Thyssen forman parte de este friso de coleccionistas que han seguido siempre su impulso o intuición.

"Estos 21 personajes que aparecen en el libro representan, por la variedad de sus trayectorias y sus gustos, un completo abanico del coleccionismo contemporáneo", explicó Maria Dolores Jiménez, profesora titular de Historia del Arte en la Universidad Complutense y colaboradora habitual del suplemento Culturas de 'La Vanguardia'.

Magnates, galeristas, escritores, pintores, eruditos o políticos, hombres o mujeres, americanos o europeos, de gustos conservadores o arriesgados, todos ellos llegaron a convertirse en verdaderos "adictos a la belleza", que son "desconocidos" para el gran público "que en sus visitas a museos y fundaciones, se beneficia de los esfuerzos y desvelos de estos personajes", explican ambas autoras.

COLECCIONISMO MÁS FRIO Y PROFESIONAL.

En este sentido, María Dolores Jiménez señaló que aunque el arte se haya "democratizado" y puede ser disfrutado por más gente, "se ha perdido la pasión y la aventura que guió a estos coleccionistas" a favor de un tipo de coleccionismo "de perfil más frío y profesional que se practica desde las instituciones, museos, fundaciones o grandes corporaciones".

Figuran junto a los protagonistas de este libro, editado por Ariel, las subastas, los marchantes, las tasaciones, las falsas atribuciones, los robos de piezas únicas o las falsificaciones, "bastante fáciles de detectar--según apuntó Jiménez-- por los avanzados medios tecnológicos que disponen museos como el Prado".

"Las falsificaciones siempre y las copias realizadas por compañeros de la época siempre han existido y existen en la actualidad porque hay mucha gente que le interesa que sean auténticas tanto por su valor emocional o económico".

El DESAFÍO DE GIUSEPPE PANZA.

Un repaso a las vida estos 'enamorados' del Arte que se inicia Sir Richard Wallace (1818-1890) a quien todo el mundo considera como uno de los principales coleccionistas y filántropos europeos de su época y concluye con Giuseppe Panza (1923) cuyo ánimo coleccionista ha sido siempre la transgresión y el desafío.

En una entrevista a 'Los Angeles Times', Panza explicó que su intención artística era ir adquiriendo poco a poco fondos de alta calidad hasta que sus posibilidades financieras le llevaron a una peculiar apuesta por lo más novedoso y lo menos consagrado.

A través de medio siglo, la colección de Panza llegó a alcanzar las 2.500 piezas, de las cuales cerca de 685 están en posesión de la Fundación Guggenheim . Entre los artistas representados figuran Tapies, Kline, Fautrier, Rauschenberg, Oldenburg, Lichtenstein, Rosenquist o Carl André.

Otra peculiar coleccionista, y a la vez portada del libro, es Peggy Guggenheim, una excéntrica dama que siguió el rastro de su intuición para seleccionar las piezas de su extensa colección que no se limitó al arte, según comentan las autoras del libro. "Maridos, amantes, amigos, consejeros, protegidos y huéspedes" coparon la vida de esta norteamericana, cuyo principal amante fue el pintor Jackson Pollock.

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