MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -
Arturo Pérez-Reverte se refirió hoy a su última novela, 'El pintor de batallas' (Alfaguara), como "la más reflexiva y desoladora" de las que ha escrito hasta ahora y en la que muestra el horror cotidiano de la vida real a través de la mirada de un fotógrafo, Andrés Faulques, que decide sustituir la cámara por los pinceles.
El escritor y también académico explicó su intención primera al trasladar al papel esta historia. "Quería contar cómo se hace para sobrevivir y cuáles son los mecanismos de consuelo que posee el ser humano", señaló. A diferencia de nuestros abuelos o de los hombres del pasado, "que tenían una enorme capacidad para afrontar la parte oscura de la vida", los hombres y mujeres de hoy "viven en un capullo cálido, fuera de la realidad, se han vuelto cómodos, confortables y egoístas y se están creando chicos sin mecanismos defensivos", denunció el autor.
A este respecto, Pérez-Reverte aseguró que la nuestra es una "sociedad anestesiada" y que lo que le hace falta son "analgésicos para soportar el dolor, pero estando lúcidos". En este entorno la palabra "cultura" se convierte en esencial. "Sólo a través de ella se puede soportar ese dolor. La cultura permite que el hombre intelectualice el horror que forma parte de su vida", explicó.
LA PINTURA
El vehículo para conseguir este objetivo ha sido la pintura, que en este libro es el "elemento simbólico" por el que se visualiza la acción de la novela y que ayuda a Pérez-Reverte a narrar los hechos. Andrés Faulques, un antiguo fotógrafo de guerra, pinta un gran fresco circular (el paisaje intemporal de una batalla) en la pared de una torre junto al Mediterráneo en busca de la foto que nunca pudo hacer. Lo acompañan en la tarea un rostro que regresa del pasado para cobrar una deuda mortal (Ivo Markovic) y la sombra de una mujer desaparecida diez años atrás (Olvido Ferrara).
"El pintor representa la visión lúcida de la vida, el soldado es la violencia, la prueba física del horror y la chica se identifica con el consuelo, la solución, la memoria", aclaró el autor.
"Podría haber buscado un protagonista en cualquier otro ámbito de la vida pero escogí a un fotógrafo de guerra porque este mundo forma parte de mi propia experiencia y lo conocía bien. Faulques tiene mi mirada y está construido con recuerdos y reflexión. Debo decir, sin embargo, que este libro no trata sobre la guerra sino que ésta aparece como telón de fondo", indicó.
NO HAY RUPTURA
Aunque podría parecer que esta obra rompe con el resto de su producción literaria, Pérez-Reverte aseguró que no existe ruptura alguna. "Todos mis temas están aquí. He ahondado en asuntos como el cansancio del héroe, la aventura, la amistad y la cultura como salvación".
"Cada una de mis novelas es distinta -declaró- y en esta ocasión lo que he hecho es un discurso en profundidad, dejando la sustancia, el tuétano, lo más íntimo, pero sin intención alguna de realizar experimentos nuevos. Creo que el mundo revertiano es muy reconocible en este libro".
El hecho de ser un escritor de éxito ha permitido a Pérez-Reverte arriesgarse en esta ocasión aunque el autor confesó que tiene el "privilegio" de escribir lo que le apetece.
LA FOTOGRAFÍA NO VALE
Para Pérez-Reverte, que eleva la pintura a la categoría de personaje en esta novela, "la fotografía ya no vale como reflejo fiel de la realidad". "Es mentira que una imagen valga más que mil palabras como se decía antes. Ahora ya hay que desconfiar de la imagen", afirmó. "El único análisis crítico posible es mirar hacia atrás, El Bosco, Uccello y sobre todo Goya, sólo así puedes interpretar de manera lúcida la realidad", alegó.
Según el escritor "quien ha estado en contacto con el horror de la vida no vuelve de allí y asume más la realidad". La intención de Pérez-Reverte era acercarse a ese horror con "frialdad" puesto que, en su opinión, "el universo mata sin pasión". "Necesitaba que el lector se horrorizara como yo me he horrorizado y para ello he tenido que construir una novela muy contenida, que requería un tratamiento muy cuidadoso".
Entre las cuestiones que tiene claras Arturo Pérez-Reverte resaltó que la inteligencia hace "peor" al ser humano, que en definitiva no es más que "un hijo de puta", dijo. "Y a veces la estupidez aliada con el poder es peligrosísima", añadió en referencia al presidente norteamericano George Bush. "Pero prefiero un inteligente cruel que un tonto o un idiota con quien no hay un diálogo posible", apostilló.
Finalmente, preguntado por las versiones cinematográficas de sus novelas, Pérez-Reverte señaló que el film inspirado en su serie del capitán Alatriste y protagonizado por Vigo Mortensen "marcará un antes y un después" y será "un verdadero acontecimiento".