ZARAGOZA 29 Mar. (EUROPA PRESS) -
El Príncipe de Asturias, don Felipe de Borbón, inauguró hoy la restauración de las pinturas de Francisco de Goya en la cúpula Regina Martyrum de la Basílica del Pilar de Zaragoza, actuación que se ha prolongado durante casi un año y medio que ha supuesto una inversión de 1,2 millones de euros.
Su Alteza Real estuvo acompañado por el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán, por el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, el director de la Fundación Caja Madrid, Rafael Spottorno, y el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, entre otras autoridades.
Las obras han sido financiadas por la Fundación Caja Madrid y el Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, y la intervención ha sido posible gracias a la colaboración de estas dos instituciones, del Ministerio de Cultura y del Arzobispado de Zaragoza.
Don Felipe llegó a la Plaza del Pilar alrededor de las 12,15 horas, tras viajar en un tren Alvia. A su llegada a las puertas del templo, dedicó varios minutos a saludar a los zaragozanos congregados en las inmediaciones. Después, se dirigió al interior de la Basílica donde fue recibido por el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, los cánticos de los Infanticos del Pilar, y el aplauso de los zaragozanos congregados en la zona de capilla de la Virgen.
Tras unas palabras de monseñor Ureña, quien recordó que la Virgen del Pilar es la patrona de España y de la Hispanidad y que agradeció la visita del Príncipe, su Alteza Real besó el manto de lucía la Virgen, un regalo de la Reina María Cristina y que fue bordado por ella misma.
Seguidamente, don Felipe de Borbón se dirigió a un lateral del altar mayor, junto a la cúpula restaurada, que todavía mantenía parte de los andamios para poder ser contemplada de cerca durante la inauguración, y descubrió una placa conmemorativa del acto. Antes de hacerlo el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, pronunció una breve discurso ante diferentes autoridades y personalidades de la Comunidad autónoma aragonesa que se habían congregado en la nave central del altar mayor del templo.
Iglesias celebró la presencia del Príncipe en este acto y explicó que esta restauración se ha realizado con "rigor, estudio, creatividad y con respeto a la obra original" gracias a la metodología y a la colaboración entre Gobierno de Aragón, Ministerio de Cultura, Fundación Caja Madrid y Arzobispado de Zaragoza, "que ha permitido resolver con brillantez los problemas complejos y el esfuerzo que requiere la conservación de una obra fundamental en la evolución del pensamiento artístico de Francisco de Goya".
El presidente aragonés recordó que "hace ahora más de 200 años el sordo de Fuendetodos nos entregó su Regina Martyrum" y "nos entregaba así parte de lo que sentía, pensaba, de lo que quería o de lo que rechazaba; entregaba parte de lo que era el pintor" y también "el presente auténtico, ese lugar en el tropiezan tradición e innovación, como bien pudo experimentar el propio Goya en la realización de lo que fue en aquel momento este polémico mural".
Iglesias argumentó que el presente exige "respeto al patrimonio", que definió como "un bien fundamental para la formación de los individuos como ciudadanos y para el desarrollo futuro de nuestra sociedad" y por eso este acto "proporciona una ocasión inmejorable para comprobar la vitalidad de todas estas actuaciones desarrolladas en Aragón dentro del ámbito de la conservación del patrimonio, que es un reflejo de la vitalidad actual de los aragoneses", dijo.
Tras el discurso de Iglesias y el descubrimiento de la placa Su Alteza Real contempló parte de la exposición que se ha organizado con motivo de esta restauración, visionó un vídeo de la intervención, y subió a los andamios para contemplar la obra de Goya. Después, se dirigió al Palacio Arzobispal de Zaragoza, donde participó en una recepción.
UN FLUVI Y UNAS PANCARTAS
El Príncipe de Asturias dedicó buena atención a los ciudadanos que se habían congregado en las inmediaciones del templo, tanto a su entrada como a su salida de la Basílica. Felipe de Borbón dio la mano e intercambio algunas palabras con los ciudadanos, y un zaragozano aprovechó la ocasión para regalarle un 'Fluvi', mascota de la Expo 2008.
Por otra parte, un grupo de jubilados de enfermería que reclaman el pago completo de sus pensiones sacó unas pancartas reivindicativas ante el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, que acompañaba al Príncipe, una vez que este último les había saludado.
VISITA A LA CÚPULA
El andamio que se ha mantenido para la inauguración comenzará a quitarse en los próximos días de forma que a finales de abril el público en general podrá contemplar la cúpula restaurada, desde el suelo de la basílica y según la concibió el autor. Además, se ha organizado una exposición en dos de las capillas cercanas a la cúpula y un audiovisual que informa de la intervención en la cúpula y de los valores y significación de estas pinturas.
Las actuaciones han consistido en la protección de las zonas inestables, la consolidación de grietas y morteros, la eliminación de sales, la limpieza de la película pictórica y la reintegración cromática de las pinturas. En este último punto, el objetivo ha sido lograr un conjunto integrado en el que la imagen recupere visualmente su continuidad y profundidad originales, para lo que la técnica utilizada ha sido exclusivamente la acuarela por ser simple, transparente y reversible.
Además, se han restaurado las pechinas y los elementos decorativos de la linterna y tambor, se ha recuperado la imagen original del Espíritu Santo pintada en el centro, y se ha instalación de un nuevo sistema de iluminación. La aportación de las cuatro instituciones ha permitido también completar las investigaciones históricas llevadas a cabo hasta ahora e incluir la monitorización y control remoto de los aspectos microclimáticos.
Antes de esta actuación, las pinturas de la cúpula Regina Martyrum fueron objeto de cinco intervenciones que tuvieron lugar a finales del siglo XIX; entre los años 1939-1940; en 1967; entre 1981-1982, y entre los años 2000-2001. En el año 2003, el Ministerio de Fomento cambió la cubierta de la cúpula y eliminó las filtraciones de agua.
GOYA Y EL PILAR
Francisco de Goya llegó a Zaragoza en 1780, acompañado por sus cuñados, los artistas Francisco y Ramón Bayeu, para pintar nuevamente en la Basílica del Pilar y se le encargó que pintara dos cúpulas. Las discusiones con la Junta de Fábrica le llevaron a pintar sólo una, ubicada junto a la capilla de San Joaquín, con la leyenda Regina Martyrum, es decir, Reina de los Mártires. Las discusiones provenían del enfado de la Junta de Fábrica por la manera de pintar de Goya, a grandes brochazos.
La cúpula Regina Martyrum es una de las obras más importantes de Goya, donde se aprecian elementos naturalistas y del barroco y el rococó. En la obra se sitúan San Lorenzo, Santa Engracia, San Lamberto, los niños Justo y Pastor junto a Santa Catalina. En otra parte de la cúpula aparecen San Sebastián y Santa Bárbara, así como San Jorge, San Esteban y Santo Dominguito de Val. En las pechinas representó la Caridad, la Fe, la Fortaleza y la Paciencia, inspirado en la iconología de Cesare Ripa.