MADRID, 26 Nov. (EUROPA PRESS) -
El Teatro Real lleva a escena 'Jenufa', el primer gran drama del compositor checo Leos Janácek, una producción del coliseo madrileño y de la Scala de Milán basada en la producción original del Châtelet de París, que estará en cartel desde el 4 al 22 de diciembre.
Dirigida musicalmente por el maestro Ivor Bolton y escénicamente por Stéphane Braunschweig, esta ópera (que no se había visto en Madrid desde hace 16 años) completa un ciclo sobre Janácek iniciado desde la reinauguración del Teatro Real, que ha ofrecido ya 'La zorrita astuta', 'Osud (El Destino)', 'Desde la casa de los muertos', 'El caso Makropulos' y 'Katia Kabanova', según explicó hoy Antonio Moral, director artístico del coliseo.
'Las excursiones del señor Broucek', 'El comienzo de un romance' y 'Sárka' son otras tres partituras del compositor que también estrenará en un futuro el Teatro Real, uno de los escenarios que mayor dedicación ha tenido para el compositor checo, considerado "uno de los grandes" del siglo XX, recordó Moral.
Entre las novedades de esta producción figura la presencia de grandes cantantes dramáticas, como la soprano alemana Anja Silja y su colega norteamericana Deborah Polaski, ambas en el papel de Kostelnicka. Por su parte, encarnan a Jenufa las sopranos Amanda Roocroft y Andrea Danková.
LA MÁS LONGEVA
Silja, con cincuenta años de carrera a sus espaldas, es una de las cantantes más longevas. La artista está considerada una de las principales rehabilitadoras de Janácek, pues ha representado a todas sus heroínas.
La soprano alemana, que leva 25 años interpretando el papel de Kostelnicka, confesó hoy que éste es "el sueño de cualquier soprano dramática" puesto que representa la "historia de la vida: el amor, el matrimonio bueno, el malo, el perdón...". En su opinión, Janácek es "el compositor más grande" que ha conocido en su vida, supuso para ella un "descubrimiento". "Cada una de sus frases está cargada de sentido y eso hace difícil equivocarse", admitió.
Asimismo, la artista aludió a los personajes femeninos del compositor checo, todas "mujeres muy duras" cuyo sufrimiento refleja la "difícil relación" que mantuvo el músico con las mujeres a lo largo de su vida.
Para Deborah Polaski, Janácek "pone la alfombra roja" a los cantantes para expresar emociones y transmitirlas al público, lo que resulta "muy gratificante". La soprano norteamericana ha interpretado en Munich otra propuesta escénica muy actualizada de esta misma ópera, que calificó de "interesante" aunque reconoció las "limitaciones" que ofrecía en ese caso la escenografía.
LA ESENCIA DE LOS CANTANTES
En la producción que ahora ofrecerá el Teatro Real, el director de escena Stéphane Braunschweig ha concentrado su trabajo en los cantantes, que aglutinan los principales sentimientos de la acción. Por ello, en esta propuesta existen pocos elementos escénicos. "Creo que si tuviera que hacerla hoy empezando desde cero no la realizaría igual pero también digo que no aceptaría embarcarme en ese proyecto porque considero que esta 'Jenufa' es una producción muy acertada", confesó.
Braunschweig elogió la capacidad del compositor checo para "conmover" mucho con su música, escrita desde sus propias emociones, lo que hace que 'Jenufa', una tragedia rural cargada de celos, desamor, apariencia y fanatismo religioso, "no sea un melodrama cualquiera", apuntó recordando además la dolorosa historia personal de Janácek, quien perdió a su hija.
El maestro Ivor Bolton, que debuta escénicamente en el Real, destacó que esta obra "es lo más próximo a Monteverdi por lo que se refiere a su correspondencia entre el texto y la música". "Janácek tiene una forma especial de hablar rítmicamente y consigue que la obra esté muy viva", indicó.
UN RAYO DE ESPERANZA
Por su parte, Amanda Roocroft (que actúa por primera vez en Madrid) hace diez años que debutó en el papel de la mano de Anja Silja. "Siento haber crecido con este personaje, una mujer fuerte que tiene que superar muchos problemas pero que al final encuentra la alegría en su corazón y nos da un rayo de esperanza", confesó. La artista vuelve a cantar en checo esta ópera (tras cinco años sin hacerla en versión original) lo que, según asegura, "permite que la música fluya".
Su colega checa Andrea Danková aludió a la facilidad que tiene, debido a su origen, de interpretar este personaje que cantó en Milán por primera vez con esta misma producción.