SANTILLANA DEL MAR, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -
El escritor Mario Vargas Llosa apeló hoy a la "responsabilidad" del autor, ya que, frente a la idea de la literatura como "entretenimiento y diversión", las obras "trascienden lo literario" y "desbordan lo meramente estético".
El autor peruano realizó estas reflexiones durante su intervención en el encuentro 'Lecciones y maestros', que comenzó hoy, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Fundación Santillana, y en el que críticos, traductores y expertos en este escritor debaten con él sobre su obra.
El escritor peruano defendió que "la buena literatura, la obra maestra, deja siempre un sedimento en la personalidad, la memoria y la sensibilidad del lector" y que "luego, de una forma imprevisible actúa en la conciencia y actos del lector".
Por esto, sostuvo, que "el escritor no puede rehuir una responsabilidad que trasciende lo meramente literario, puede ser moral, social o político, pero desborda lo meramente estético", resaltó.
El autor de 'La ciudad y los perros' o 'La casa verde' señaló que "hoy se ha entronizado la idea de que la literatura es entretenimiento y diversión", y que a los jóvenes escritores les parece "ingenuo y pretencioso" la concepción que se producía en los años 60 de que la literatura "podía ser un instrumento para cambiar la realidad, influir en la historia o despertar la conciencia de los lectores", una visión que en la actualidad se ve como una "anomalía".
Vargas Llosa definió a la literatura como "la gran acusación" y "la gran requisitoria" de que las sociedades "nunca fueron capaces de aplacar de manera definitiva los anhelos de los seres humanos", ya que para este escritor "la literatura ayuda a vivir, llena los vacíos e insuficiencias de la vida" con "invención y fantasía".
IMPORTANCIA DE LA TÉCNICA.
El autor de obras como 'Lituma en los Andes' o 'La fiesta del chivo' se refirió a la "importancia" de la técnica en una obra literaria y destacó el papel de la figura del narrador y el uso del tiempo como "factores capitales" y "elementos fundamentales" de la estructura narrativa.
Para Vargas Llosa, el narrador es "el persoaje más importante de la historia", si bien matizó que "no es el autor, un personaje de carne y hueso", sino otra figura que "sólo existe mientras dura la historia". Por tanto, resaltó la importancia de tener una "conciencia clara" de lo que se va a hacer con él.
En cuanto al tiempo, el escritor lo ve como un elemento "inventado". "Saliendo del hechizo que una historia bien contada nos produce y sometiéndonos a una autopsia intelectual descubrimos que el tiempo es un elemento artificial", explicó, detallando que "a veces corre muy deprisa, a veces se paraliza" y otras "corre en círculos sobre sí mismo sugiriendo idea de eternidad" y hay historias en las que "salta continuamente".
El autor peruano sostuvo que "hay historias más importantes que otras" y recalcó que las historias "bien contadas" son aquellas que "el lector no quiere leer, sino vivir".
Vargas Llosa se refirió en su intervención a las lecturas que le formaron como escritor, como la poesía de Rubén Darío o las novelas de Flaubert, de quien aprendió que la literatura es "una manera de vivir", así como el valor de la "terquedad y la perseverancia", entre otras cosas que le "cambiaron la vida como escritor".
"MESTIZO Y PANHISPÁNICO".
La obra del escritor peruano, académico de la Lengua Española, fue presentada por el director de la Real Academia Española (RAE), Víctor García de la Concha, quien le definió como un "Odiseo de nuestro tiempo" y un académico "mestizo, peruano y español, emblema de la política lingüística panhispánica".
El director de la RAE elogió la "transgresión" que efectúa Vargas Llosa y que consideró consecuencia de sus primeras lecturas, sobre todo la poesía de Rubén Darío o Góngora, junto a obras como la novela de caballerías Tirant lo Blanc o Madame Bovary, entre otras con las que "descubrió la fuerza contestaria de la palabra".
García de la Concha valoró de Vargas Llosa que "no deja nunca de explorar técnicas formales" y le describió como un "Odiseo de nuestro tiempo", a quien "los cauces de los géneros literarios le quedan estrechos", motivo por el que "funge de aristócrata en la plazuela, como articulista, como polemista", así como de autor teatral.
Recordó que "el diablo se le apareció a la altura del Machu Picchu y le silbó la tentación de la política", por lo que "Mario sufrió por un tiempo el mal de altura", que superó, según opinó De la Concha, "con la ayuda de Góngora". "Se salvó para la literatura y la Real Academia Espoñola ganó un académico mestizo, peruano y español, emblema de la política lingüística panhispánica", sostuvo De la Concha.
Tras señalar la condición de "liberal clásico, convicción que desde entonces ha guiado su actividad cívica" del escritor peruano, el director de la RAE reiteró el papel transgresor de Vargas Llosa. "El transgresor se alimenta y renueva el compromiso de fidelidad a la transgresión: más palabras de vida, más palabras como hechos", aseveró.
Finalmente, el rector de la UIMP, Salvador Ordóñez, destacó las "constantes y variadas" relaciones del escritor peruano con la institución académica, así como su "personal manera de entroncarse con la tradición novelística" que, con el uso de "elementos míticos" y también de un realismo "que no pretende ser valedor de la realidad", ha conseguido que el autor se encuentre "al margen de muchos clichés del realismo mágico".