MADRID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
El XII Premio Antonio Camuñas de Arquitectura recae por primera vez en un arquitecto catalán, Francesc Mitjans Miró, conocido especialmente por sus obras en el estadio del Camp Nou, el Banco Atlántico y el Club Nàutic de Barcelona. Al acto del fallo del Premio acudió su hijo, el también arquitecto Juan Pablo Mitjans, quien aunque agradecido, lamentó que su padre no hubiera podido asistir por su avanzada edad a este "tardío" reconocimiento. Sin embargo, podrá recibir la medalla que le acredita como ganador el 8 de junio en Barcelona.
La entrega del premio la llevará a cabo el presidente de la fundación José Antonio Camuñas, que agradeció la labor de un Jurado "con nivel nacional e independiente" por elegir entre 17 candidatos de distintas comunidades autónomas una obra no representada en Madrid, "a pesar de las relaciones críticas" entre Madrid y Barcelona. El arquitecto Alberto Martínez-Castillo, secretario del Jurado que presidió por José Antonio Corrales, destacó entre los méritos de Mitjans la "calidad y alto nivel arquitectónico" junto a "una constante honestidad arquitectónica y humana". Destacó además el motivo por el que el ejercicio profesional del arquitecto apenas fuera conocido en Madrid, dado que no busca espectacularidad sino "soluciones reales a problemas concretos".
Así, resaltó del trabajo de Mitjans la relación que mantiene con la ciudad y con el cliente, una realidad personal basada en "la idea de la razón". Desde la razón se entienden planteamientos de vanguardia como la integración del edificio, tanto vivienda burguesa como social, en una ciudad que es vista como "suma de unidades" y la respuesta exigida por las necesidades de sus clientes, la mayoría de la burguesía barcelonesa.
Gabriel Ruiz-Cabrero, otro de los arquitectos del Jurado, dio relevancia a la labor del que ha resultado premiado por unanimidad, como recuperador de la Arquitectura de Cataluña en la posguerra: "más humana y popular", calificó en contraste con los modelos "contaminados por la violencia de la recién terminada II Guerra Mundial". De la labor del que denominó "arquitecto de viviendas", apuntó su compromiso con lo moderno y lo relacionado con lo italiano a través del Grupo R, con el resultado de traer a otros profesionales internacionales a Barcelona, y desde allí a Madrid y Baleares entre otras ciudades.
DURA AUTOCRÍTICA De su semblanza personal, Juan Pablo Mitjans quiso destacar la crítica "desapiada" que ejerce el galardonado a su propia obra aún acabada, algo que "hoy las promotoras no le dejarían llevar a cabo" y que incluso él notó personalmente cuando corregía sus proyectos de carrera. Justificó la dura autocrítica del que elogió como "genio", en la soledad de quien se quedó huérfano con 15 años. "Antepone su trabajo a todo lo demás: dinero, familia, 'hobbies'" porque "siempre le ha importado su obra", añadió. Finalmente, se anunció la preparación de un libro sobre el premiado gracias a la colaboración de su hijo, quien mostró su sorpresa por la "poca bibliografía que hay de su padre" y agregó que el archivo de planos de la obra laureada se encuentra en el Colegio Oficial de Arquitectos de Barcelona a disposición del estudiante y del arquitecto. Por último, el director de la fundación dio a conocer la publicación del primer número de la revista 'Futre', dedicado a los premios de Arquitectura y dirigido por el arquitecto Gerardo Mingo, otro de los miembros del Jurado que destacó el valor pedagógico de la arquitectura de Mitjans, " profunda poesía de la experiencia".