Actualizado 13/04/2016 17:08 CET

Ventoso: "Los discos son cuchillas, que se convierten en machetes"

Fran Ventoso tras su corte en tibia en la París-Roubaix de 2016
RAFA MEDINA ABASCAL

MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El ciclista del Movistar Team Fran Ventoso lamenta que los frenos de disco, como el que le provocaron un corte en la tibia de la pierna izquierda este domingo en la París-Roubaix, no deberían haber llegado "nunca" al pelotón profesional porque son "cuchillas" que, a altas velocidades, se pueden convertir en "machetes".

   En una carta abierta bajo el título 'Sobre los frenos de disco', Fran Ventoso señaló que en sus trece años en el ciclismo profesional y otros tantos en categorías inferiores ha visto muchos avances técnicos en las bicis e, incluso, recomienda los frenos de disco en el ciclocross o cicloturismo.

   "Pero en competición profesional, ¿de verdad alguien pensaba que no iba a suceder? ¿De verdad nadie pensó que son peligrosos? ¿Que cortan, que son auténticas cuchillas gigantes? Los discos NUNCA deberían haber llegado al pelotón profesional, al menos como los conocemos hasta este momento. Al menos hasta que cuenten con sistemas de protección y seguridad que no los conviertan en auténticos cuchillos instalados en las bicis", argumentó.

   Ventoso recordó que en la pasada París-Roubaix, solo dos equipos los utilizaron, el Direct Energie y el Lampre, y cómo fue su caída. "En un tramo de pavé, en el km 130 concretamente, se produce una montonera y el correspondiente frenazo, que me hace impactar por detrás al corredor que tengo delante, que intentaba librar la caída. No llego a caer -solo mi pierna toca su parte trasera de la bici- y continúo", relató.

   Al poco de reanudar la marcha, Ventoso se mira la pierna. "No me duele, no hay demasiada sangre, pero observo que parte del periostio está al descubierto. Veo la funda que recubre mi tibia. Me aparto a la derecha, me tiro en el césped, echo mis manos a la cara, empiezo a marearme... Espero a mi coche de equipo y a la ambulancia, mientras me pasan muchas cosas por la cabeza", prosiguió.

   Apenas 15 kilómetros más adelante entra en la ambulancia Nikolas Maes, del equipo Etixx con un tajo profundo en una de sus rodillas, producido también por un freno de disco. "La pregunta es inmediata: ¿qué sucederá cuando haya 396 discos en una carrera donde los 198 ciclistas peleamos por la posición y las caídas son inevitables?", se cuestionó.

   Para el pupilo de Eusebio Unzué, los discos de freno "son cuchillas, que, a ciertas velocidades, se convierten en auténticos machetes". "Hay carreras en las que alcanzamos velocidades máximas de 80, 90 e incluso 100 kilómetros por hora. Yo he tenido suerte: es solo la pierna, solo músculo y piel. ¿Os imagináis un disco en una yugular, en una femoral? No: mejor no imaginar", lamentó.

   A su juicio, esta situación es fruto de que la Asociación de Corredores Internacional (CPA), las asociaciones de corredores nacionales, federaciones nacionales e internacionales, equipos y, sobre todo, los ciclistas profesionales no han hecho "nada".

   "Pero ahora toca actuar y poner sentido común a lo que es una evidencia. Siempre pensamos que mientras no nos pase a nosotros no es un problema. Esperamos a que ocurran cosas para tomar medidas. Antes o después nos puede tocar a cualquiera: son probabilidades, todos tenemos las mismas. Los profesionales debemos ver más lejos de nuestro propio ombligo, y utilizo esta expresión para que quede claro. Otros nos dicen lo que tenemos que hacer, pero no podemos olvidar que nosotros debemos y tenemos la decisión de elegir. Los discos cortan. Ha sido la mía, pero puede ser la de cualquiera", advirtió.