Archivo - Los jugadores de la selección española celebrando en la Plaza de Colón su título en la Eurocopa 2012 - EUROPA PRESS - Archivo
MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -
Hace exactamente 10 años la selección española levantaba su tercera Eurocopa completando el triángulo perfecto, al convertirse en el primer y único equipo en conquistar de manera consecutiva los títulos europeos de 2008 y 2012 y el Mundial de 2010, una era gloriosa protagonizada por una generación que maravilló a todo el mundo del fútbol con un estilo propio y reconocible durante una década y media.
El 1 de julio de 2012, España, con Vicente del Bosque en el banquillo, escribía con letras de oro una noche eterna e histórica. "La final perfecta", así definió Andrés Iniesta el partido ante Italia en Kiev por la corona europea. La selección venció 4-0, la mayor goleada en una final de Eurocopa, al equipo transalpino en una exhibición de fútbol que recordará todo un país, para poner el broche de oro al ciclo más exitoso del fútbol español a nivel de selecciones.
En una selección que cualquiera podía recitar con los ojos cerrados, David Silva, Jordi Alba, Fernando Torres y Juan Mata fueron los artífices de un hito que nadie había logrado hasta entonces y que ningún equipo ha podido igualar desde ese día. La final de Kiev fue la confirmación de un modelo basado en el balón, con su origen en los 'bajitos' de Luis Aragonés, campeones de Europa en 2008.
Y es que España, pese a ausencias notables como las de David Villa y Carles Puyol, llegaba al torneo que acogió Polonia y Ucrania como la gran favorita, después de tirar la puerta en Austria cuatro años antes enfrentándose a todos sus complejos y tocar el cielo en el histórico Mundial de Sudáfrica bordando la primera estrella para 'La Roja'. Un listón altísimo que las estadísticas y la historia no ayudaban a superar, pero que el fútbol y el talento de una selección de ensueño se empeñaron en rebasar.
Su comienzo en el torneo no fue el deseado, ya que empató con Italia en su debut, pero la selección se repuso, ganó con claridad a Irlanda y sufrió para ganar a Croacia. El cruce de cuartos, ya libre de complejos de antaño, era contra Francia, y los españoles firmaron una gran faena coronada por el doblete de Xabi Alonso.
En las semifinales, duelo ibérico contra Portugal, que ansiaba revancha de la eliminación de Sudáfrica, y que fue prácticamente la única que desactivó a la 'Roja'. Esta supo sufrir para buscar su suerte en una tanda de penaltis de nuevo feliz, con el recordado penalti a lo 'Panenka' de Sergio Ramos, que semanas antes había enviado más allá de las nubes uno decisivo ante el Bayern en las semifinales de la Champions.
Quedaba rematar la faena en el reencuentro ante una Italia que se sentía capaz de tutear a la actual campeona del mundo y de Europa, pero que ni siquiera pudo ser una amenaza como en el estreno. En el partido decisivo, España fue un auténtico vendaval, rozando la perfección en los primeros 20 minutos del encuentro.
Con la figura del falso '9' reencarnada en Cesc Fábregas y con los maduros Silva, Xavi e Iniesta combinando a su antojo, la selección desarboló a los italianos, que vieron como en el descanso ya perdían 2-0 con los tantos de Jordi Alba y el canario. Mata y Torres redondearon la exquisita final para poner el definitivo 4-0.
DE LA HEGEMONÍA AL OCASO
Este torneo significó la confirmación de una generación, que comenzó a desarrollar ese gen competitivo en la EURO de 2008 que terminó ganando, el primer título para España en 44 años. Allí ya estaban Casillas, Sergio Ramos, Xavi, Xabi Alonso, Fábregas, Silva, Iniesta y Fernando Torres. Por aquel entonces todavía futbolistas jóvenes que sorprendieron a todo un continente, pero que en 2012 se erigieron como la promoción más laureada del fútbol español.
Catorce años de reinando en el fútbol de selecciones con una triple corona del que ningún otro equipo puede presumir. Esa final de Kiev consagró a España como el mejor equipo del mundo del momento, alcanzando el clímax futbolístico en la final de Kiev, aunque con la gran incógnita de si se podía prolongar aún más en el tiempo.
Pero en el fútbol todo es cíclico, y el de la selección española llegó a su fin después de más de una década. Después de cumplir con creces su papel de máxima favorita en 2012, España sufrió en sus propias carnes la caída de todo su imperio en el Mundial de Brasil.
Con Del Bosque en el banquillo, el técnico optó por mantener para la cita mundialista a la vieja guardia -Piqué, Casillas, Xavi, Iniesta, Fábregas, Cazorla, Mata, Villa, Torres, entre otros-. Pero su aventura acabó prematuramente en la fase de grupos, después de caer estrepitosamente ante Países Bajos (1-5) y Chile (0-2) y tocar fondo.
Así, la EURO de 2012 fue el inicio del fin de una era gloriosa e insaciable que conquistó Europa y el mundo gracias a un fútbol que sedujo a aficionados de todo el globo gracias a una identidad propia. Desde entonces, más sombras que luces en grandes torneos, sin la seguridad y garantía de que hubiera un relevo generacional de nivel. Ahora con Luis Enrique liderando un equipo con Pedri, Gavi, Ansu Fati y compañía y tras alcanzar las semifinales de la Eurocopa de 2020 se empieza a ver la luz al final del túnel.