Actualizado 04/05/2007 01:41 CET

El Espanyol pasa del sufrimiento a la gloria para llegar a Glasgow

BREMEN (ALEMANIA), 3 May. (EUROPA PRESS) -

El Espanyol se clasificó ante el Werder Bremen por un 5-1 global para la final de la Copa de la UEFA, la segunda de su historia, en un partido en que pasó del sufrimiento en la primera parte, en la que encajó gol nada más comenzar, a la gloria en el segundo tiempo.

De esta manera, el equipo de Valverde alcanza la final de Glasgow, en que se enfrentará al Sevilla, vigente campeón del torneo, habiendo ofrecido una trayectoria impecable en la competición --11 victorias y tres empates--, aunque con una buena dosis de sufrimiento.

El cuadro barcelonés jugó con el miedo en el cuerpo durante la primera parte en Bremen, aunque se vio beneficiado por la expulsión de Klose a los 20 minutos y encontró la calma y el acierto en la segunda, en la que Coro y Lacruz le dieron la vuelta al partido.

Durante 50 minutos, hasta el tanto de Coro, el hombre de los goles importantes, se agigantó el fantasma de la final de Leverkusen en 1988, la única del Espanyol hasta este año, en que desperdició un 3-0 como el que obtuvo la semana pasada en Montjuïc para viajar a Bremen.

El partido se convirtió en un suplicio para los 'pericos' nada más empezar, a los cuatro minutos encajó un gol de Hugo Almeida tras una serie de rechaces y una salida tardía de Gorka, un tanto que dio vida a los alemanes y ante el que no hubo reacción del Espanyol.

Los blanquiazules no fueron capaces de dar tres pases seguidos en casi todo el primer tiempo, aturdidos por el golpe inicial del rival y por la presión del Weserstadion, y eso que la noche se le pudo poner mucho peor de no haber sido por la expulsión de Klose.

Fue una decisión rigurosa, pero el veterano internacional alemán se ganó la segunda amarilla por simular una caída en un lateral del área y al árbitro francés Layec no le faltó valor para mostrarle la roja cuando sólo se habían disputado 20 minutos de partido.

Sin embargo, tampoco así se tranquilizó el Espanyol. El Werder mantuvo el control del balón y siguió rondando el área de Gorka, aunque sin llegar a crear ocasiones claras, mientras Valverde se desesperaba en la banda viendo el despropósito de su equipo.

Solamente dos veces se acercó el Espanyol a la portería de Rienke en el primer tiempo, pero sin llegar a lanzar entre los tres palos. En el minuto 24 Zabaleta buscó el gol en un lanzamiento lejano que salió fuera y, ya en el 38, Tamudo forzó un saque de esquina.

En la segunda parte, Schaaf se la jugó con la entrada de un delantero por un defensa, Schindler por Owomoyela, una apuesta arriesgada que dejaba sólo tres hombres atrás, y de nuevo llegaron los sustos para Gorka en otro arranque intenso de los locales.

EL JUGADOR DE LOS GOLES DECISIVOS

Pero entonces apareció la efectividad que ha caracterizado al Espanyol esta temporada en Europa. En su primera ocasión, marcó y prácticamente liquidó la eliminatoria, pues obligaba al Werder a tener que marcar cuatro goles más para poder clasificarse.

Fue Ferran Corominas, que se reivindicó una noche más como el hombre de los goles importantes, el que salvó al Espanyol del descenso el año pasado, que marcó en la final de Copa del Rey y que firmó el tercero ante los alemanes en Montjuïc.

Coro, beneficiado esta vez por un regalo del portero Rienke, marcó casi a puerta vacía en el minuto 50 tras un rechace fallido del meta alemán a un centro de Riera desde la banda izquierda en la mejor -y casi única- jugada colectiva del Espanyol hasta ese momento.

El gol del jugador de Banyoles espantó definitivamente el fantasma de la final de Leverkusen y hundió al equipo alemán, al que Lacruz acabó de echar del partido marcando el 1-2 diez minutos después, de cabeza en el segundo palo aprovechando otro error de Rienke.

Con el duelo ya resuelto, Bremen asistió a la fiesta más esperada por el españolismo y Valverde empezó a pensar en la final de Glasgow al reservar a algunos jugadores con riesgo de sanción, como Zabaleta y Riera, y dio la oportunidad a los jóvenes Angel y Julián.