PARIS 16 May. (EUROPA PRESS) -
El entrenador del FC Barcelona, Frank Rijkaard, pidió hoy a sus jugadores que tengan "equilibrio" entre la cabeza y el corazón para jugar la final de la Liga de Campeones ante el Arsenal y rechazó ir de favorito.
El técnico holandés, ganador de tres Copas de Europa como jugador, dos con el AC Milan y una con el Ajax de Amsterdam, valora las muestras de confianza de directivos y aficionados barcelonistas, pero no se fía.
"Está bien que haya mucha gente que crea en nuestras posibilidades, ya que es algo que ha transmitido este equipo, pero pensar antes de un partido que eres el favorito, el superfavorito, es un gran error", afirmó.
"Una final es un partido único que se puede decidir por detalles y la base es la humildad. Pero hay que ir a por ellos", prosiguió, durante la rueda de prensa previa a la final en el Stade de France, en París.
Rijkaard reclamó "equilibrio" entre jugar con la cabeza y con el corazón, "entre disfrutar y trabajar", y aseguró que su equipo es consciente de que debe realizar "un gran partido" para conseguir el título.
Asimismo, expresó su "respeto" por el Arsenal y, pese a su experiencia, no quiso ofrecer claves para ganar una final. Como siempre, se mostró irónico: "Lo único cierto es que hay que marcar un gol más que el rival".
También comentó que es "una gran oportunidad para los jugadores, para el club y para los aficionados", y una alegría estar "en este escenario tan prestigioso", por lo que prefiere no pensar en una posible derrota.
Rijkaard destacó también "el compañerismo y la unidad" de su equipo, pues considera que sin estas virtudes "es complicado llegar a una final", aunque a su vez reconoció los méritos del Arsenal hasta llegar a París.
"El Arsenal ha llegado en forma y los resultados han dado confianza a los jugadores. Que sólo haya encajado dos goles en el torneo significa mucho. Es un equipo notable, pero también se trata de eso en una final".
En cuanto al delantero Thierry Henry, se limitó a decir que "es la figura, el líder del Arsenal". Frank Rijkaard mantuvo además su habitual modestia y dijo no sentir "nada" al recordar sus finales como jugador.