BARCELONA, 19 Abr. (EUROPA PRESS) -
El ex vicepresidente deportivo del FC Barcelona, Sandro Rosell, rompió hoy su silencio durante la presentación de su libro, 'Bienvenido al mundo real', la cual aprovechó para felicitar al Barça por su triunfo en Milán y para criticar al presidente Joan Laporta por su falta de "talante democrático", entre otras cuestiones.
De inicio, quiso felicitar "a los jugadores, a los técnicos, a la directiva y a los socios" por el triunfo de ayer ante el AC Milan (0-1), "porque ya nos queda poco para París", aunque luego repartió numerosas críticas, dirigidas principalmente a Laporta, pero tambiéna Johan Cruyff, a Alejandro Echevarría y a Txiki Begiristain.
Rosell reapareció públicamente en un acto multitudinario que reunió a los otros cuatro ex directivos del Barcelona que presentaron su dimisión el año pasado, Josep Maria Bartomeu, Jordi Monés, Jordi Moix y Xavier Faus, y a otros ex miembros de anteriores directivas del Barcelona, como Lluís De Val, Gabriel Masfurroll y Joan Molas.
El libro, que en un primer momento pensó titular 'Cuando ganan los malos', repasa su trayectoria profesional --como responsable de Nike en Brasil, entre otros cargos-- y sus vivencias hasta la llegada al Barcelona, así como su polémica salida debido a su enfrentamiento con Laporta y a su malestar con el poder de influencia de Johan Cruyff.
Principal artífice de los fichajes de jugadores como Ronaldinho y Deco, Rosell desvela los detalles de las negociaciones, así como la elección de Frank Rijkaard como entrenador después de no prosperar los intentos de contratar a Guus Hiddink o a Ronald Koeman, o un 'plan B' que le pidió Laporta para buscar un sustituto a Rijkaard.
Su decepción por el comportamiento de Laporta y los episodios de su distanciamiento con el presidente hasta la ruptura son otros de los atractivos del libro, con el que Rosell ayudará a la fundación Special Olympics, a la que destinará los beneficios de los derechos de autor de la venta del libro, que tiene un precio de 18 euros.
La presentación del libro, que llega en estas fechas por la festividad de Sant Jordi como exigencia de las editoriales Destino y Columna, brindó a Rosell la oportunidad de repasar la actualidad del Barça y aprovechó para censurar la actuación de la junta y el poder que ejercen Cruyff y el ex directivo Echevarría, cuñado de Laporta.
En su opinión, hablar de dictadura en el Barcelona sería "demasiado fuerte", aunque considera que el club se rige "en un sistema de pensamiento único que no acepta la divergencia ni la crítica y en el que el debate interno no existe". Además, cree que a la directiva que preside Laporta le falta "talante democrático".
Rosell lo explicó al referirse a lo que ocurriría en el Barcelona si se fuera Laporta: "La parte deportiva no cambiaría nada si la política deportiva y los fichajes se hacen bien, pero, si no cambia su forma de ser, porque no es un presidente del que podamos sentirnos orgullosos, mejoraría el talante democrático y la parte social".
"SI LAPORTA CAMBIA, A LO MEJOR NO SALE DEL BARÇA EN GLOBO".
Asimismo, manifestó que "el show mediático ha cambiado a Laporta", porque "hay que tener los pies en el suelo para que no se te suba a la cabeza", y le recomendó que lea el libro, aunque no cree que lo haga, "para que recuerde los orígenes de lo que fue nuestro sueño".
Y es que cree que Laporta, "si sigue así", puede tener una salida traumática del Barcelona. "Espero que recapacite y vuelva al origen del proyecto, al espíritu de pensar primero en el Barça. Si es fiel a aquello y recobra el rumbo, a lo mejor no sale en globo", apuntó.
Rosell cree que influye el "salir en la foto y en la tele, porque eso cambia a las personas", y hace que "lleguen los codazos e incluso los ejercicios maquiavélicos", dijo, y mantuvo, como el día que anunció su dimisión, que Laporta tiene "un conflicto consigo mismo".
En este sentido, lo argumentó porque desde entonces ha vuelto a protagonizar asuntos polémicos, como su bajada de pantalones en el aeropuerto o el 'caso Echevarría', que provocó la dimisión del cuñado del presidente por su vinculación a la Fundación Francisco Franco. Además, censuró el poder de Cruyff y Echevarría en el Barça. A la pregunta de quién manda más, contestó que "al 50 por ciento cada uno". Por lo que sabe, Echevarría es quien manda "en el día del club", porque "se fue pero no se fue". De Cruyff, por otro lado, dijo que no leerá el libro "salvo que se lo regalen en castellano".
Rosell recomendó la lectura de su libro también a Frank Rijkaard, para que no se lo cuenten a través de terceros y "le vuelvan a intoxicar", y a Begiristain, del que dijo: "La parte del Barça ya la conoce, pero intentando ser humilde le recomendaría que leyera la parte de la gestión deportiva porque le puede servir de algo".
NIEGA ASPIRACIONES DE SER PRESIDENTE, PERO "NUNCA DIGAS NUNCA".
Durante la comparecencia, Rosell, que dijo estar preparado para recibir los "ataques" de Laporta, también se mostró partidario de que las elecciones a la presidencia se celebren este año, en contra de la opinión de la directiva, que considera que deben ser en 2007, y reiteró que no aspira a ser presidente, aunque no se cierra puertas.
Por un lado, señaló que "en el Barça hay que cumplir los estatutos y, según la opinión de dos o tres juristas que he consultado, no hay ninguna duda de que tienen que ser este año". Sin embargo, admitió que tras el triunfo electoral de 2003, pensaba, "como toda la junta", que el mandato era por cuatro años, como sigue sosteniendo Laporta.
Rosell descartó emprender algún tipo de medida para exigir la celebración de elecciones en 2006, aunque cree que "cualquier socio tiene derecho a hacerlo y a ser escuchado", y dejó abierta la posibilidad de unirse a alguna candidatura. Su intención no es volver a la junta, "pero, como dice el final del libro, nunca digas nunca".
Por otra parte, insinuó, como en el libro, que Laporta y el ex presidente Joan Gaspart llegaron a un pacto para que la actual junta optase por no "levantar alfombras", como había prometido en la campaña electoral, y lamentó que en una de las primeras reuniones se votó por 12-3 no pedir responsabilidades a la junta de Gaspart.
"Después nos enteramos que antes había habido algunas reuniones", dijo, refiriédose a un encuentro entre Laporta y Gaspart y dejando claro que él era partidario de pedir responsabilidades a Gaspart. Por otro lado, no entiende que la directiva haya rechazado una oferta de 110 millones de euros por cinco años por patrocinar la camiseta.
PARTIDARIO DE HACER "RETOQUES" EN LA PLANTILLA TRAS EL MUNDIAL.
En cuanto al equipo, Rosell dijo sentirse "absolutamente partícipe" de los éxitos, como cree que también todos los socios y aficionados, y que el trabajo realizado durante su etapa en la junta fue "por el Barça", por lo que cree que los éxitos deban apuntarse a las personas. Ahora, aconseja hacer "retoques" tras el Mundial.
"Creo que después del Mundial habría que hacer algunos retoques en la plantilla, es algo normal después de tres años de un equipo", comentó, sin dar más detalles. Lo que tiene claro, por otro lado, es que el brasileño Ronaldinho de Assis, "dentro del club y de la ciudad, con Laporta o sin él, está muy feliz" en el Barcelona.
A su entender, el equipo viene "de un trabajo hecho dos años atrás" y "que entre o no la pelota no hace que un presidente un directivo sean buenos". Además, admitió haber cometido errores, como haber aceptado el nombramiento de Echevarría o los fichajes de Quaresma y Rustu, "y seguro que algunos más", dijo.