Archivo - El capitán del Atlético de Madrid, Koke Resurrección, en un partido. - Javier Borrego / AFP7 / Europa Press - Archivo
MADRID 17 Abr. (EUROPA PRESS) -
El capitán del Atlético de Madrid, Koke Resurrección, se erige como el último vínculo entre el pasado reciente y el presente del club rojiblanco en la Copa del Rey, convertido en el único superviviente de la plantilla, además del técnico Diego Pablo Simeone, que conquistó por última vez el torneo en 2013, a las puertas de la nueva final copera de este sábado (21.00 horas) en La Cartuja.
Aquel 17 de mayo de 2013 en el Santiago Bernabéu, frente al Real Madrid, el entonces joven canterano formaba parte de un equipo que rompía años de resistencia ante su eterno rival. Más de diez años después, Koke permanece como el último hilo que conecta aquella conquista con el presente, en una plantilla profundamente renovada pero sostenida sobre los mismos valores competitivos.
Desde su irrupción en el primer equipo hasta su consolidación como capitán, su trayectoria ha sido paralela al crecimiento del Atlético de Madrid bajo la dirección de Diego Pablo Simeone. De centrocampista de recorrido a organizador y líder táctico, el madrileño ha sabido adaptarse a cada etapa del equipo, acumulando partidos hasta convertirse en el futbolista con más encuentros en la historia del club colchonero.
En la presente temporada, Koke continúa aportando desde la experiencia y la gestión de los tiempos del juego después de haber perdido algo su rol la temporada pasada. El '6' rojiblanco ha disputado 47 encuentros oficiales entre todas las competiciones con dos goles y tres asistencias. Su papel, no obstante, ha evolucionado, y sin la continuidad absoluta de otras temporadas, el capitán ha asumido una función más estratégica, dosificando esfuerzos y ejerciendo como guía de una plantilla en la que conviven nuevas piezas y viejos referentes.
Aun así, y también 'ayudado' por las bajas en su zona de jugadores como Pablo Barrios o Johnny Cardoso, su peso ha ido aumentando en los últimos meses para volver a copar el once titular del técnico argentino, en un claro gesto de resiliencia, especialmente en la Copa del Rey, donde su figura remite inevitablemente a la última gran alegría rojiblanca en el torneo. Su figura ha transitado del papel secundario al liderazgo, hasta convertirse en el faro que guía a una plantilla que mira a nuevas metas.
Y es que el capitán rojiblanco representa algo más que experiencia y jerarquía para sus compañeros, simboliza la memoria competitiva del club y se establece como estandarte. Ahora, en los prolegómenos de una nueva final copera para la entidad madrileña, Koke conecta directamente con aquel título logrado hace trece campañas, recordando un tiempo en el que el Atlético de Madrid comenzaba a desafiar el orden establecido.
Así, el canterano afronta una nueva oportunidad en la Copa del Rey con el peso de la historia sobre sus hombros, pero también con la madurez de quien ha crecido al ritmo de su equipo. El último superviviente de 2013 lidera ahora a una nueva generación en busca de repetir una gesta que, en su caso, ya forma parte indeleble de su propia trayectoria.