Levante y Valladolid, salvados bajo la inquebrantable fe en sus técnicos

AFP7
Publicado 13/05/2019 13:45:31CET

El Girona aguantó a Eusebio Sacristán y no tuvo éxito

MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -

LaLiga Santander ya tiene prácticamente decididos a sus tres equipos que abandonarán la categoría, con el Girona necesitando un 'milagro' para no unirse a la SD Huesca y al Rayo Vallecano, y después de que el Valladolid y el Levante asegurasen su permanencia, un premio a una poco habitual fe en sus técnicos.

El conjunto pucelano y el valenciano pueden presumir de no haber sido presa de los nervios pese a sus delicadas situaciones y de no intentar cambiar el rumbo en su banquillo para lograr la salvación, fórmula que, sin embargo, no le funcionó al gerundense.

Paco López, Sergio González y Eusebio Sacristán podrán decir que tuvieron su responsabilidad en los destinos de su equipo. Los tres empezaron y acabaron la temporada 2018-2019, algo que no hicieron los otros candidatos al descenso en estos últimos meses, aunque el colista Huesca hizo el relevo muy pronto y luego confió plenamente en Francisco, mientras que el caso del Villarreal fue rocambolesco despidiendo y repescando después a Javi Calleja.

Pero ni el Levante ni el Valladolid parecieron dudar nunca de sus inquilinos en el banquillo, ambos llegados con las anteriores temporadas empezadas y que cumplieron con el respectivo trabajo que entonces se les encomendó.

Paco López sustituyó a Juan Ramón López Muñiz a principios de marzo de 2018 con los 'granotas' decimoséptimos y empatados a puntos (21) con el primer equipo que marcaba el descenso, la UD Las Palmas. Pero el técnico valenciano, ascendido desde el filial, firmó una recta final impecable con 25 de los 33 últimos puntos para salvar al equipo con holgura.

La directiva le confió el proyecto de esta temporada y López ha vuelto a salvarlo, aunque con muchos más apuros. De hecho, las ocho victorias que logró en su trayecto del anterior años, eran las mismas que llevaba el Levante tras 24 jornadas, cuatro de ellas seguidas entre finales de septiembre y finales de octubre, dos en estadios tan complicados como el Bernabéu y el Coliseum.

El equipo valenciano acumuló nueve jornadas sin ganar en el tramo más importante de la temporada, pero Quico Catalán mantuvo a su técnico en el banquillo y este respondió con tres triunfos en estas últimas cuatro fechas, con la única derrota por la mínima en el Camp Nou. Ahora, si derrota el sábado al Atlético igualará los 46 puntos del año pasado.

SERGIO GONZÁLEZ CUMPLE CON EL ASCENSO Y LA PERMANENCIA

El Valladolid tampoco dudó de su entrenador pese a las dificultades pasadas y a haber estado en los puestos de descenso. Sergio González ya había logrado reconducir el rumbo en LaLiga 1/2/3 y a Ronaldo Nazario tampoco le entraron las urgencias con el catalán, que tras ascender al conjunto blanquivioleta, certificó su permanencia tras ganar en Vallecas (1-2).

El exfutbolista del Espanyol y el Deportivo cogió las riendas del equipo cuando este estaba undécimo en LaLiga 1/2/3 y sólo a tres puntos del 'playoff' de ascenso. Su debut fue con derrota en el José Zorilla ante el por entonces líder Sporting (0-1), pero desde ese revés ya sólo perdió otro partido, en La Romareda, y desde su quinta plaza se hizo con el tercer billete para Primera tras imponerse al Sporting y al Numancia.

Sergio González se ganó la continuidad en el banquillo para afrontar el reto de mantenerse en la elite pese a contar con uno de los presupuestos más bajos de la categoría. El Valladolid no empezó bien, pero luego cogió aire con cuatro triunfos consecutivos, momento a partir del cual empezó a sufrir más y sumar de tres en tres se convirtió en una auténtica 'batalla', con mala suerte y decisiones del VAR de por medio.

Nadie pareció cuestionar el puesto de Sergio González, ni siquiera cuando a finales de abril, el equipo castellano-leonés ocupaba puestos de descenso a falta de tres partidos. Pero en la pugna por salir de ahí, llegaron las victorias seguidas ante el Athletic y el Rayo, convirtiendo la visita de este sábado de un Valencia en plena pelea por la 'Champions' en un 'trámite'.

EUSEBIO NO LO LOGRÓ, CELTA Y VILLARREAL USARON TRES TÉCNICOS

La confianza de las directivas del Levante y el Valladolid en sus técnicos también la tuvo Delfí Geli, presidente del Girona, con Eusebio Sacristán, aunque su efecto no fue el deseado y el conjunto catalán necesitará ganar en Vitoria, que el Celta pierda en Balaídos con el descendido Rayo Vallecano y enjugar entre los dos partidos una diferencia de siete goles para salvarse.

Eusebio fue el elegido para rellenar el hueco que dejó la marcha de Pablo Machín, artífice del histórico ascenso y del gran primer año en Primera donde llegó a optar a competición europea, y tras 14 jornadas tenía al equipo con 21 puntos, sólo tres derrotas y con Cristhian Stuani como 'pichichi' del campeonato con 11 goles.

Pero a partir de ahí, el Girona entró en una racha pésima que, sin embargo, no arrastró al exfutbolista. En sus siguientes 23 partidos, sólo cuatro triunfos, todos a domicilio, entre ellos en el Bernabéu, y sólo ocho goles del delantero uruguayo, autor de más de la mitad de los de su equipo (36). Seis derrotas seguidas y ocho en sus últimos nueve partidos le han terminado por condenar a un descenso virtual.

Del resto de equipos implicados en el descenso, el Huesca, colista, usó a dos entrenadores en la temporada, con Francisco relevando a Leo Franco tras las primeras ocho jornadas, mientras que el Rayo Vallecano aguantó más a Míchel, al que destituyó a falta de diez partidos, confiando de nuevo en Paco Jémez, que no logró la salvación.

Mejor le fueron las cosas a los dos que utilizaron tres técnicos. El Celta, que lo tiene en su mano, tuvo que prescindir del argentino Antonio Mohamed y del portugués Miguel Cardoso hasta que Fran Escribá dio con la tecla pese al sufrimiento final, y el Villarreal protagonizó el caso curioso, porque tras cesar a Javi Calleja y nombrar a Luis García Plaza, que duró seis partidos, Fernando Roig reconoció su error y repescó a su primer técnico para consumar una salvación también muy trabajada.

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