Actualizado 19/09/2008 11:07 CET

El Valencia salva un valioso marcador

FUNCHAL, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Valencia logró un resultado significativo en la capital de Madeira ante el modesto Marítimo (0-1) porque dejó su portería a cero y anotó por medio de Morientes, pero ofreció una pobre imagen, fue superado en varias fases del encuentro y los lusos, con dos palos incluidos, disfrutaron de ocasiones para haber sellado un resultado bien diferente.

Una excelente jugada personal de Morientes, con Villa en el banquillo, a los doce minutos de juego que acabó en la red lusa fue lo mejor de un Valencia deslabazado, como en la primera mitad ante el Almería, y con cierto desorden que no obstante logró un resultado meritorio, en una noche deslucida por una intensa tromba de agua, para cumplir el trámite en Mestalla dentro de quince días.

El Valencia, con el estreno europeo de su técnico Unai Emery, presentó mejores cartas de inicio, pese a la ausencia de cuatro titulares como Baraja, Marchena, Silva y Vicente. Manejó el esférico y definió ante la meta rival gracias al acierto de Morientes, que formó junto a Zigic.

El de Sonseca eludió a dos contrarios en el lateral del área grande y envió con el exterior de su bota el balón a la portería del Marítimo. El Valencia había arreglado de primeras el marcador, pero paulatinamente fue cediendo el campo y sobre todo el dominio a los portugueses.

El equipo local, sin grandes recursos ofensivos, fue creciendo en el partido y en la segunda parte ofreció su mejor cara para poner en serios apuros a los de Emery. Su mejor ocasión se produjo en el último minuto por medio de un cabezazo de Bruno Fongaca que se estrelló en el palo, quien previamente había repelido un disparo lejano de Marcinho.

El técnico ché había intentado decidir definitivamente la eliminatoria con la entrada de Villa, pero a esas alturas el Valencia ya se había desconectado y sobrevivía a marchas forzadas en el temporal portugués. Finalmente el viento y el agua no se llevaron al Valencia, que sujetó una renta que puede ser suficiente para tomarse con cierto relax el encuentro de vuelta.