PRETORIA 6 Jun. (EP/Reuters) -
El Mundial está uniendo a Sudáfrica, de un modo similar a cuando la victoria del Mundial de rugby de 1995 ayudó a romper barreras raciales y dejará un legado que durará décadas, asegura el presidente Jacob Zuma.
"El entusiasmo, la felicidad y la emoción en las que se ha sumergido toda la nación en las últimas semanas no han sido presenciadas desde la liberación del presidente Nelson Mandela de prisión (en 1990)", dijo Zuma en una sesión informativa. "Esta explosión de orgullo nacional es un beneficio invaluable", agregó.
Así, se espera que el torneo tenga el mismo efecto que la imagen de Mandela -quien pasó 27 años en prisión bajo el apartheid- tuvo cuando entregó el trofeo del Mundial de rugby al capitán Francois Pienaar en 1995 usando su camiseta de los Springboks.
El rugby, tradicionalmente, ha sido un deporte de blancos en Sudáfrica, mientras que el fútbol es seguido fervientemente por la mayoría negra.
Zuma cree que el entusiasmo por el torneo le recuerda ese día. "Mientras se acerca el torneo hemos visto algo que nunca hemos visto antes", dijo, refiriéndose a miles de personas usando las camisetas de la selección nacional Bafana Bafana y ondeando banderas desde sus autos y en sus casas.