MADRID, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -
El golfista español Severiano Ballesteros decidió poner fin ayer a su carrera deportiva en la "decisión más difícil" de su vida y dejando detrás un palmarés repleto de récords, títulos y éxitos, que le convierten en uno de los mejores jugadores de la historia de este deporte y uno de sus impulsores en territorio nacional.
Se despide de este modo uno de los grandes de este deporte y durante mucho tiempo la figura en la que se han fijado el resto de jugadores nacionales, deseosos de igualar los registros conseguidos por el de Pedreña.
Un golfista que mantuvo un idilio con el Abierto Británico, el 'major' que más veces conquistó (tres --1979, 84 y 88-- en diez años) y en el que empezó a fraguar su calidad. En los años 80 fue su máximo esplendor, ya que a estos tres títulos en tierras británicas, unió dos 'chaquetas verdes' en Augusta (1980 y 1983).
Ahora, a poco de empezar el torneo que mayor gloria le dio, el veterano jugador ha decidido poner fin a una carrera deportiva llena de éxitos, pese a que en 2006 había tomado el camino de iniciar una nueva aventura en el Champions Tour americano, el Circuito de Veteranos, en el que sólo participó en una prueba, el Regions Charity Classic donde finalizó último. Antes, en Augusta, tampoco había podido superar el corte ni mostrar su esplendor pasado.
Un esplendor que 'Seve' comenzó a desarrollar desde niño, inspirado por su tío Ramón Sota, un destacado jugador en la década de los 60, y desde muy joven ya apuntaba maneras. Éstas se confirmaron con 19 años y fue en el que se convertiría en su torneo favorito.
En el Royal Birkdale, en 1976, maravilló a todos con su juego y finalizó segundo empatado con la leyenda Gary Palmer y tras Johnny Miller. Ese mismo año, lograría la primera de sus seis Orden del Mérito del Circuito Europeo, tres de ellas consecutivas (1976-77-78).
Sin embargo, el cántabro tuvo que esperar otros tres años para saborear su primer 'grande'. Ganó el 'British' siendo el más joven en hacerlo hasta ese momento y elevó la calidad del golf continental al imponerse con gran autoridad en el Masters de Augusta de 1980, siendo el primero del Viejo Continente en enfundarse la 'chaqueta verde', algo que realizó con absoluta superioridad.
El ser considerado uno de los números uno de este deporte en la década de los 80 lo confirmó con las victorias en el Abierto Británico de 1984 y 1988, a las que añadió un nuevo éxito en Augusta en 1983.
Además, Ballesteros fue uno de los grandes líderes en la prestigiosa Ryder Cup, a la que acudió en ocho ocasiones, faltando desde 1979 únicamente en 1981 y conquistándola tres veces (85, 87 y 95) con un balance de 37 partidos con 20 victorias, 12 derrotas y 5 empates.
El cántabro luchó también porque España pudiese acoger esta cita entre europeos y estadounidenses, lo que consiguió en 1997 llevando la competición a Valderrama y en la que actuó como capitán, consiguiendo un éxito pleno con el triunfo por 14,5 a 13,5. La Ryder y su figura le inspiraron para crear posteriormente el Seve Trophy en el que se enfrentan los británicos a los europeos.
En la década de los 90, su nombre continuó en la primera línea de los torneos, aunque en los 'grandes' dejó de tener tanto peso y poco a poco los problemas físicos le mermaron. Su espalda siempre fue un lastre para él y en 1995 conquistó su último éxito a nivel individual: el Open de España.
'Seve' confirmó hoy el adiós de su "pasión", de su "vida". Un deporte que le dio todo y al que siempre se resistió dejar, tanto como para que pese a la sequía de victorias, la edad, la aparición de nuevas figuras y el físico, siguiese peleando por estar unido a él.
Lo hace como uno de los jugadores modernos del Viejo Continente más laureado en los 'majors', sólo superado por el inglés Nick Faldo, con seis 'grandes' y como el que mayor número de triunfos en el Circuito Europeo, rozando el medio centenar.