Actualizado 08/08/2007 22:37 CET

Pekín festeja con una gran gala en Tiananmen un año de cuenta atrás para los Juegos Olímpicos de 2008

PEKÍN, 8 Ago. (EUROPA PRESS/Débora Altit) -

Pekín celebró hoy, justo a un año de la inauguración de los próximos Juegos Olímpicos de 2008, el inicio oficial de la cuenta atrás en una gala multitudinaria trufada de mensajes políticos y organizada en el corazón simbólico del pueblo chino, Tiananamen.

"El mundo está mirando a China y Pekín con grandes expectativas", afirmó el presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, durante la celebración. "Ésta es una excelente oportunidad no sólo para organizar unos Juegos exitosos, sino también para promover el intercambio cultural, el respeto y el entendimiento", agregó Rogge, que aprovechó también para alabar el avanzado estado de las obras preolímpicas y las instalaciones, que calificó de "fantásticas".

Por su parte Wu Bangguo, presidente del Parlamento chino, declaró en su intervención que Pekín 2008 será un buen vehículo para difundir los principios de "paz, amistad y progreso" que caracterizan a los Juegos, así como para impulsar "el entendimiento mutuo entre China y el mundo".

No olvidó Wu, en su breve pero condensado discurso, recordar los grandes avances alcanzados por el gigante asiático desde que pusiera en marcha su política de apertura económica, hace ya casi tres décadas.

Y también tuvo palabras para la enorme comunidad de periodistas que acudirán a la capital china para cubrir el evento olímpico, a quienes "proveeremos de servicios, de acuerdo con los estándares olímpicos"; una mención oportuna después de la protesta, hace un par de días en la capital, de los máximos responsables de la organización Reporteros Sin Fronteras, quienes tras acusar al Gobierno de amordazar a la prensa china y haber incumplido sus promesas preolímpicas, fueron expulsados del país.

Tras los discursos de rigor comenzó el espectáculo de una gala que, aunque mucho menos extensa y celebrada en un entorno de excepción, recordó vagamente a las galas organizadas en el Año Nuevo Chino por la televisión pública, CCTV.

El arranque llegó con cerca de 200 bailarines ataviados con los trajes típicos de distintas etnias del país (entre la que no faltaban los trajes mongoles o tibetanos) y continuó con la interpretación de la composición clásica 'Río Amarillo' (considerado cuna de la cultura china), que fue acompañada con fuegos artificiales.

A 'Río Amarillo' le siguió la interpretación de la canción 'Un mundo, un sueño', lema de los Juegos de Beijing y uno de los momentos más típicos de la estética china y chocantes para el gusto occidental: la interpretación de otra canción muy conocida para el público chino, 'Flor de Jazmín' (que ensalzan las virtudes de esta flor) con una poco conseguida combinación en el escenario de modernidad (danzarinas vestidas de florecillas) y tradición (acróbatas junto a bailarines vestidos con los trajes típicos de la ópera china).

El resto de la gala continuó con repetidas menciones a la Gran Muralla china y al río Amarillo, así como a los supuestos '5.000 años de Historia' china sobre los que la maquinaria propagandística del país suele hablar con insistencia.