MADRID 5 Feb. (EUROPA PRESS) -
Ducharse por la mañana o por la noche suele ser una rutina diaria que muchos realizan sin pensar demasiado en sus efectos. Sin embargo, estudios científicos y especialistas en bienestar destacan que el momento del día en que se toma la ducha puede influir significativamente en la energía, la concentración y la preparación para afrontar las actividades cotidianas.
De la misma manera, el horario de la ducha también tiene implicaciones para la higiene y la calidad del sueño. Mientras que la ducha matutina ayuda a eliminar sudor y células muertas acumuladas durante la noche, la ducha nocturna contribuye a limpiar la suciedad y las bacterias acumuladas durante el día, al tiempo que favorece la relajación y la conciliación de un descanso profundo.
BENEFICIOS DE DUCHARSE POR LA MAÑANA
Tomar una ducha por la mañana puede ser especialmente útil para activar el cuerpo y la mente. El agua tibia estimula la circulación sanguínea, despertando los músculos y aumentando la sensación de energía, mientras que ayuda a eliminar impurezas acumuladas durante la noche --como sudor y células muertas--, dejando la piel más fresca.
Además, una ducha matutina puede mejorar el estado de ánimo y establecer una rutina estructurada, ideal para empezar el día en alerta. Asimismo, para quienes realizan ejercicio temprano, este hábito también puede potenciar el rendimiento físico y mental.
BENEFICIOS DE DUCHARSE POR LA NOCHE
Por el contrario, ducharse por la noche --preferiblemente entre una y dos horas antes de acostarse y con agua tibia entre 40-42°C-- puede favorecer a un sueño más profundo. Un metaanálisis publicado en 2019 en Sleep Medicine Reviews concluyó que un baño caliente de este tipo reduce la latencia de inicio del sueño hasta en un 36% y mejora tanto la eficiencia como la calidad del descanso.
Además, la ducha nocturna elimina la suciedad, bacterias y alérgenos acumulados durante el día, lo que puede contribuir a prevenir irritaciones de la piel y brotes de acné. Los expertos señalan que ducharse por la noche no solo mejora la higiene, sino que también se alinea mejor con el ritmo circadiano, favoreciendo un descanso más reparador.
¿MÁS ENERGÍA O MEJOR DESCANSO?
No existe un momento universalmente mejor para ducharse: la elección depende de las prioridades personales. Si se busca energía para afrontar el día, la ducha matutina puede ser más adecuada. En cambio, si el objetivo es mejorar el sueño y la higiene al final de la jornada, la ducha nocturna resulta preferible.
Por ello, muchas personas combinan ambas rutinas: una ducha rápida por la mañana para despertar y otra más completa por la noche para relajarse. De esta forma, se obtienen beneficios tanto para el rendimiento diurno como para la calidad del descanso nocturno.