MADRID 4 Feb. (EUROPA PRESS)
El invierno puede ser la época favorita para los amantes de la moda, ya que el descenso de las temperaturas y el clima frío permite que se saquen las botas del armario. Lluvia, nieve o viento, estos zapatos pueden salvar los pies de muchas circunstancias climatológicas, pero generalmente solo se utilizan durante el invierno.
Cuando empieza a hacer más calor con la llegada de la primavera, es el momento de empezar a guardar el calzado invernal para el año que viene. Sin embargo, muchas botas, si no se almacenan correctamente, pueden generar malos olores o deformarse.
TRUCOS FÁCILES PARA EVITAR QUE TUS BOTAS SE DEFORMEN
Las botas de caña alta requieren especial cuidado a la hora de guardarlas, particularmente si son de piel, ya que se busca alargar su vida útil lo máximo posible. Aunque existen productos diseñados especialmente para evitar que este zapato se deforme, también hay unos cuantos trucos caseros que cumplen esta función.
En primer lugar, se puede utilizar un churro de piscina. Este se corta a la medida deseada de la caña de la bota, se introduce en su interior y se almacena el calzado en un sitio oscuro, fresco y seco para evitar la degradación del material. Una alternativa, si no se quiere usar un churro de piscina, es enrollar una bolsa de papel. Esta se puede enroscar firmemente e introducir en la bota para su correcta conservación.
Otro truco consiste en utilizar una pinza con un disco de algodón. Al juntar las botas, se coloca el algodón en la parte superior, donde ambas entran en contacto y se pone una pinza en el centro para sujetarlo. Esto método evita que se quede la impresión de la pinza en la bota.
CÓMO EVITAR LOS MALOS OLORES
Las botas, como cualquier zapato, acumulan suciedad y sudor con el uso. Además, algunos materiales ofrecen menos ventilación, lo que limita la evaporación del sudor. Al igual que ocurre con la deformación, existen productos específicos para controlar y evitar los olores acumulados, como desodorantes específicos o plantillas, pero hay algunos trucos caseros que pueden ayudar en este proceso.
El bicarbonato sódico, aliado en la cocina y en la limpieza, también puede utilizarse para controlar los olores. Basta con espolvorear un poco en el interior de los zapatos y dejarla actuar durante la noche, de acuerdo con información divulgada por los expertos de Pisamonas. Para retirarlo, se puede sacudir el calzado o se puede usar una aspiradora para eliminar los residuos.
Similarmente, el vinagre blanco se puede diluir con agua, rociar en el interior del zapato, y dejar secar al aire. Según los expertos, esta mezcla es especialmente útil para evitar el crecimiento de bacterias, responsables por los olores desagradables.
También se puede introducir una pequeña bolsa con hierbas aromáticas, como la lavanda, dentro del zapato. Esto puede ayudar a eliminar el mal olor y puede además dejar un aroma agradable al retirarlo.
Por último, las botas pueden congelarse durante unas horas o toda la noche para evitar bacterias y hongos. Estas se guardan en una bolsa y, tras el proceso, necesitan unas horas para que se descongelen y puedan volver a utilizarse.