MADRID 21 (EUROPA PRESS)
Cada país tiene una tradición que lo hace único e Italia no es una excepción. Cada año, asnos y mulas transportan cientos de corderos en sillas especialmente diseñadas por paseos para descender montañas en zonas rurales italianas. Estos animales se conocen como "niñeras burras" y forman parte de una tradición antigua que se sigue llevando a cabo en la actualidad.
EL ORIGEN DE ESTA TRADICIÓN
El punto de partida de esta tradición curiosa está en un concepto: la trashumancia. Este proceso involucra el desplazamiento de ganado desde prados alpinos en el verano a zonas bajas. La trashumancia en Italia fue reconocida en 2019 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
Este viaje puede tener una duración de entre 10 y 20 días, durante las cuales pastores llevan cientos o miles de animales por rutas antiguas, de acuerdo con información recogida por el medio cultural My Modern Met. Para los corderos, estos son demasiado débiles para hacer el descenso andando, por lo que se usan burros y mulas como medio de transporte.
PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO A PESAR DE LOS CAMBIOS CONSTANTES
Debido a su relevancia histórica, las rutas -conocidas como tratturi- son objeto de proyectos de conservación, en los que se han encontrado artefactos religiosos y supersticiosos, símbolos de su legado histórico. Actualmente, los pastores que siguen practicando esta costumbre se ven obligados a cambiar levemente sus rutas cada año debido a cambios en el entorno, lo que hace que cada descenso sea diferente.
Aunque se suele asociar esta tradición al norte de Italia, regiones como las Marcas, Umbría y Lacio tienen rutas que pueden llegar hasta la Maremma toscana. En el sur, se sigue una ruta entre los Abruzos y Apulia, y en las islas de Cerdeña y Sicilia, existen caminos que pasan por las montañas del Gennargentu y los Nebrodi.
LA TRADICIÓN Y EL ARTE
Pese a los cambios introducidos en el transporte de animales y en las prácticas del mundo agrario, esta tradición ha logrado mantenerse viva en distintas zonas de Italia. Según recoge el medio neerlandés Bright Vibes, se trata de una práctica que refleja la capacidad de adaptación y resistencia del calendario pastoral, lo que ha contribuido a que perdure como un símbolo cultural más allá de su función práctica.
La trashumancia también ha dejado huella en el ámbito cultural y literario. El poeta y político italiano Gabriele D'Annunzio se inspiró en estas migraciones estacionales en algunas de sus obras, y en torno a esta tradición surgieron los llamados "poetas pastores", encargados de recitar octavas y versos transmitidos de generación en generación como parte del patrimonio cultural italiano.