MADRID 16, (EUROPA PRESS)
Uno de los problemas más frustrantes en casa es que el baño huela mal de forma persistente. Por más que se limpie con regularidad o se recurran a velas, ambientadores o difusores, el olor desagradable acaba volviendo y da la sensación de que nada funciona.
El motivo es que estos productos solo enmascaran el problema, pero no lo solucionan. Detrás de un mal olor constante suele haber una causa concreta y, en la mayoría de los casos, se repite el mismo patrón. Identificar el origen es el primer paso para acabar con el problema de forma duradera.
UNA MALA VENTILACIÓN
Una de las causas más habituales del mal olor en el baño es la falta de ventilación. En las viviendas que cuentan con una ventana al exterior, basta con abrirla después de la ducha o del uso del inodoro para renovar el aire y evitar que los olores se acumulen.
En cambio, cuando el baño no tiene ventana, es imprescindible recurrir a una ventilación forzada, normalmente mediante un extractor o shunt de ventilación, un conducto vertical que recorre el edificio para conectar con el exterior. Si este sistema no funciona correctamente o se usa poco, la humedad y los olores quedan atrapados, creando un ambiente cargado que termina impregnando el espacio.
El problema puede agravarse en edificios donde varias viviendas comparten el mismo shunt. Aunque se trata de un sistema eficaz para renovar el aire, su funcionamiento depende del equilibrio de presiones dentro del conducto. Si uno de los vecinos utiliza un extractor potente al mismo tiempo, puede generarse una sobrepresión que haga que los olores regresen por la rejilla de ventilación del baño.
Según explica el experto en bricolaje Juan Mateos, conocido en redes sociales como Bricocrack, este efecto es relativamente frecuente en edificios antiguos o con sistemas de ventilación poco actualizados, y puede provocar que el mal olor no desaparezca, sino que entre desde otras viviendas.
Por suerte, existen varias soluciones. A nivel comunitario, conviene comprobar que el sombrerete de salida del shunt esté limpio y en buen estado, o sustituirlo por uno de mayor calidad que mejore la extracción. A nivel individual, instalar un extractor puede ayudar a mejorar la ventilación del baño.
No obstante, Mateos advierte de que esta medida no siempre es definitiva, ya que cuando el extractor no está en funcionamiento, el conducto queda abierto. Por ello, recomienda optar por modelos que incorporen válvulas antirretorno, una pequeña compuerta que se cierra automáticamente cuando detecta presión desde el shunt y evita la entrada de olores.
LA ACUMULACIÓN DE SUCIEDAD
La acumulación de suciedad es otra causa frecuente del mal olor en el baño, especialmente en el interior del inodoro. El sarro, los restos orgánicos o la suciedad incrustada en zonas poco visibles pueden generar olores persistentes que no desaparecen con una limpieza superficial.
En estos casos, la solución pasa por una limpieza más a fondo. Para ello, existen productos específicos para eliminar el sarro y los depósitos minerales, pero también pueden utilizarse alternativas domésticas como el ácido cítrico, el bicarbonato de sodio o el vinagre.
Aunque los productos químicos suelen ser más rápidos y eficaces, los remedios caseros resultan menos agresivos y pueden ser una opción válida para un mantenimiento regular.
FALTA DE AGUA EN EL INODORO
El agua que queda en el inodoro cumple una función clave: actúa como barrera para impedir que los gases del desagüe regresen al baño. Cuando ese nivel desciende, los malos olores pueden aparecer de forma repentina y persistente.
Según explica el arquitecto Marcelo Seia en un vídeo divulgativo, esto puede ocurrir por varios motivos. Uno de los más habituales es que se trate de un baño secundario que apenas se usa, lo que provoca que el agua se evapore y no haya suficiente para bloquear los olores.
También puede deberse a problemas de ventilación en el sistema de desagüe, que generan una succión interna y hacen que el nivel de agua baje, algo más frecuente en pisos. En otros casos, el origen está en un mal sellado del inodoro con el suelo, que permite la salida de gases.
Si el inodoro no tiene suficiente ventilación, se puede solucionar instalando una ventilación adecuada para el sistema para evitar que esto ocurra. En el caso de que haya un desajuste entre el inodoro y el suelo, se pueden aflojar los tornillos para corregir la posición del inodoro o reemplazar la goma que puede haberse roto.
LAS TUBERÍAS TAMBIÉN PUEDEN GENERAR OLOR
Un problema que puede estar causando olores molestos son las tuberías. Cada sistema de desagüe de un inodoro tiene un sifón al que se puede acceder desde el baño -suele aparecer como una placa metálica cuadrada o redonda en el suelo-. Este debe abrirse para limpiar el interior con un guante de goma si hay una acumulación de residuos, ya que esto puede ser la causa de los malos olores.
Otra solución es instalar un sifón adicional en el lavabo. Aunque esto puede provocar una salida de agua más lenta por el grifo, la ventaja es que puede reducir los olores desagradables, de acuerdo con Mateos. Además, si esta problemática preocupa porque la vivienda va a estar vacía durante varios días o semanas, se puede tapar el lavabo con un tapón y el orificio de ventilación con cinta americana.
LOS ANIMALES TAMBIÉN PUEDEN AFECTAR EL OLOR
Puede sorprender, pero el uso del inodoro por parte de los animales como un cuenco de agua del que beber también puede provocar olores desagradables en el baño. Esto se puede solucionar fácilmente cerrando la tapa del inodoro o manteniendo la puerta del baño cerrada.