MADRID 2 (EUROPA PRESS)
La limpieza es posiblemente uno de los procesos menos populares después de cocinar. Sartenes, cazos y ollas se amontonan después de poco tiempo y, si se aplaza la tarea, lo que inicialmente fue una pequeña pila se puede convertir en una montaña rusa.
Esto se agrava en reuniones familiares o con amigos, donde las cocinas se llenan de caos al tener superficies cubiertas de grasas y residuos difíciles de eliminar. Frente a este inconveniente, existen soluciones prácticas que ayudan a evitar el daño causado por estos restos a los utensilios de cocina
BICARBONATO Y PERÓXIDO: LA MEZCLA QUE LIMPIA LAS OLLAS Y LAS SARTENES
Para mantener un cuidado en los utensilios, la creadora de contenidos especializada en el mundo culinario Janeth Colmenares, conocida en su redes como La Mamá de las recetas, explica un método que ayuda a eliminar manchas de grasa y desperfectos en la superficie.
El proceso comienza untando limón por toda la superficie de una olla, especialmente en las zonas más grasientas. Después, se esparce bicarbonato por la superficie y se echa peróxido por encima, cubriéndolo todo con una bolsa de plástico negra. Esto se deja reposar al sol durante dos horas como mínimo.
Una vez pasado este tiempo, con una esponja de baño y jabón para el cuerpo, se enjuagan los residuos restantes. La creadora de contenidos matiza que, aunque este método es eficaz para las ollas y las sartenes, es especialmente apta para limpiar sartenes.
CÓMO EVITAR DESPERFECTOS EN LOS UTENSILIOS
Para evitar que grasas y suciedad se adhieran a ollas y sartenes, hay que enjuagar los utensilios justo después de usarlos, mientras la grasa aún está tibia y fácil de desprender. Esto previene que los residuos se endurezcan y formen una capa difícil de eliminar con el tiempo.
El exceso de mantequilla o aceite hace que la grasa se distribuya de forma irregular. Por eso, usar condimentos con moderación y cocinar a temperatura media ayuda a evitar que los restos se carbonicen y dejen marcas permanentes.
Otro método es el uso de una fina capa de aceite vegetal tras cada lavado, junto con un secado completo con paño suave. Esto protege la superficie y evita la acumulación de humedad, factores que favorecen la concentración de suciedad.