MADRID 6 (EUROPA PRESS)
La primavera es clave para las plantas: es plena temporada de crecimiento en la que muchas empiezan a florecer. Además, las necesidades de los jardines cambian con el aumento de las temperaturas y de las horas de sol diarias.
Para los más aficionados al cuidado de plantas, es ampliamente conocido que la primavera es una temporada clave para su mantenimiento, especialmente al salir de su temporada de "descanso". No obstante, los hábitos de mantenimiento también tienen que cambiar para cumplir con estas necesidades, pero muchas veces esto da lugar a errores.
CUIDADO CON REGAR MÁS
Aunque el instinto suele decir que si llueve menos y las plantas necesitan más agua, la solución es regar más, esto no es necesariamente correcto. No es recomendable cambiar los hábitos de riego de forma abrupta, ya que esto puede causar encharcamientos y puede generar moho.
En su lugar, es mejor aumentar de forma gradual el riego y echarles agua cuando la tierra se haya secado. Sin embargo, algunas plantas necesitan que el sustrato esté húmedo constantemente, por lo que se debe tomar en cuenta las necesidades específicas de cada planta.
Si se observa que las hojas se amarillean y empiezan a caerse, esto es indicio de que la planta está sufriendo un exceso de riego. De forma similar, si los tallos se ablandan y se ennegrecen en la base, también puede indicar que se están encharcando las raíces, por lo que se debe detener el riego y, si hay raíces podridas, trasplantar y cortar las partes dañadas, de acuerdo con el blog de la tienda de plantas Verdeia.
NUNCA RIEGUES A MEDIODÍA
Además de controlar el aumento de riego de las plantas, un error común es regarlas a mediodía. En su lugar, el equipo de especialistas de la tienda de plantas Plnts señala que el mejor momento es el riego por la mañana.
Esto permite que, si las hojas se mojan, tengan todo el día para secarse, ya que hojas húmedas pueden favorecer que insectos y enfermedades se afiancen. En el caso de que no se puedan regar por la mañana, los especialistas aconsejan hacerlo por la noche.
Se evita el mediodía porque el agua se evapora rápidamente por el calor y el sol, además de que el cambio en temperatura puede crear estrés térmico para las raíces y las hojas.