Actualizado 17/12/2025 14:44

Nunca lo habías pensado: meter papel higiénico en una bolsa zip tiene más sentido práctico del que parece

Archivo - Papel higiénico y toallitas húmedas sobre el WC.
Archivo - Papel higiénico y toallitas húmedas sobre el WC.- MARIOGUTI/ISTOCK - Archivo

MADRID 17 Dic. (EUROPA PRESS) -

El papel higiénico es uno de esos objetos que damos por sentados y que casi siempre asociamos a un único lugar: el baño. Sin embargo, fuera de ahí se vuelve sorprendentemente útil y también extremadamente frágil. Basta un poco de humedad o roce dentro de una mochila para que se deshaga, se ensucie o quede inservible.

Por eso, Internet está plagado de trucos en el que lo meten en bolsas zip, no como una rareza, sino como una solución sencilla para protegerlo y darle otros usos cotidianos fuera del baño.

POR QUÉ EL PAPEL HIGIÉNICO SE ESTROPEA CON FACILIDAD

A diferencia de los pañuelos o las toallitas, el papel higiénico no está pensado para moverse de sitio. Absorbe la humedad con rapidez, se aplasta con facilidad y pierde resistencia en cuanto entra en contacto con el agua o la suciedad.

Cuando se guarda en mochilas, guanteras o bolsas sin protección, suele acabar roto o inutilizable justo cuando más se necesita. Ahí es donde entra en juego una solución tan simple como eficaz: aislarlo dentro de una bolsa con cierre hermético.

EL GESTO CLAVE: PAPEL HIGIÉNICO DENTRO DE UNA BOLSA ZIP

La idea no tiene más misterio que eso. Se introduce el rollo -entero o cortado por la mitad- dentro de una bolsa zip resistente y se cierra. De esta forma, el papel queda protegido frente a la humedad, la lluvia, la arena o la suciedad, y puede transportarse sin riesgo de que se deshaga.

Si se quiere ir un paso más allá, basta con retirar el tubo de cartón del interior del rollo y abrir ligeramente la bolsa por uno de los extremos. Así, el papel puede sacarse desde el centro poco a poco, sin necesidad de abrirla del todo.

CUÁNDO RESULTA REALMENTE ÚTIL

Este pequeño gesto tiene sentido en situaciones muy concretas, pero bastante habituales. Uno de los usos más claros es como kit de baño portátil para excursiones, camping, playa o viajes largos. Llevar papel higiénico protegido dentro de la mochila evita imprevistos y hace que se conserve en buen estado incluso en entornos húmedos o al aire libre.

También funciona como dispensador improvisado de "pañuelos", especialmente práctico en el coche, en carritos de bebé o durante paseos. El papel se mantiene limpio, se puede sacar con una sola mano y resulta útil para sonarse, limpiar manos o pequeños accidentes cuando no hay pañuelos a mano.

Además, tenerlo protegido permite usarlo como papel multiuso puntual: para secar algo rápidamente, limpiar una superficie o absorber un pequeño derrame sin recurrir a servilletas sueltas o papeles ya arrugados.

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