Publicado 12/06/2021 12:09CET

Los bancos centrales latinoamericanos reducirán los estímulos monetarios por el avance de la inflación

Archivo - Imagen de archivo de varias personas en un comercio.
Archivo - Imagen de archivo de varias personas en un comercio. - ROBERTO ALMEIDA AVELEDO / ZUMA PRESS / CONTACTOPHO

MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los bancos centrales latinoamericanos se verán obligados a eliminar progresivamente los estímulos monetarios para frenar la inflación este año, según el último informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés).

En Latinoamérica, el alza en los precios de los 'commodities' ha dado aliento a las presiones inflacionarias, a pesar de las brechas de producción negativas derivadas de la pandemia, reduciendo el espacio para mantener políticas monetarias acomoditicias.

Además, los cambios en los precios inducidos por el nuevo comportamiento de los consumidores tras el paso de la pandemia han hecho que la dinámica de la inflación sea "más desafiante" en la región.

"Esperamos que los Bancos Centrales ajusten aún más sus políticas en los próximos meses para contener los incrementos de inflación por encima de la meta objetivo y anclar sus expecativas", advierte el IIF.

México es un ejemplo de incrementos por encima del rango objetivo. En abril, la inflación azteca alcanzó un nivel acumulado del 5,89%, frente al rango objetivo del 3% --con un punto porcentual de tolerancia al alza y a la baja-- marcado por el Banco de México.

En este escenario, la institución central de México se ha visto forzada a detener su flexibilización monetaria. Si bien el instituo emisor mexicano no incrementó el precio del dinero en su última reunión monetaria, sí decidió detener el ciclo de bajadas que acumulaba desde diciembre de 2018 y mantener la tasa en el 4%.

Los banqueros centrales aztecas explicaron que el hecho de mantener los tipos fundamentaba en mantener ajustes ordenados que evitaran "afectaciones en la formación de precios y las expectativas de inflación".

En el caso de Brasil, el Banco Central decidió en marzo subir los tipos de interés por primera vez desde 2015, iniciando así un proceso de reducción del estímulo monetario después del impacto sufrido por la crisis derivada de la epidemia. Además, el Comité de Política Monetaria del Banco explicó que el ajuste en los precios en contribuiría a reducir la probabilidad de no cumplir con la meta de inflación de este año.

En mayo, la inflación acumulada del país sudamericano alcanzó un nivel del 8,06%, muy por encima del rango objetivo de inflación del Banco Central de Brasil es del 3,75% --con 1,5 puntos de tolerancia--.

CHILE Y PERÚ MANTIENEN LOS TIPOS EN MÍNIMOS HISTÓRICOS.

Esta semana, los Bancos Centrales de Chile y Perú decidieron mantener los tipos de interés en mínimos históricos del 0,5% y del 0,25%, respectivamente.

El Banco Central de Chile decidió en su última reunión de política monetaria mantener los tipos de interés en el mínimo del 0,5%, aunque advirtió que el nuevo escenario inflacionario "hace necesario recalibrar la expansividad de la política monetaria en lo venidero", por lo que podría subir los tipos en el cuarto trimestre de este año, la primera desde octubre de 2018.

El consejo de banqueros centrales explicó que si bien la economía chilena todavía sigue afectada por el impacto de la pandemia, se observa un "alto dinamismo" en el consumo y un impulso adicional en el gasto privado, por lo que se espera "un cambio relevante para el escenario macroeconómico de los próximos meses".

De su lado, Perú apuesta por una política diferente. El pasado jueves, el banco central de Perú mantuvo su tasa de interés clave en un mínimo histórico del 0,25% por decimocuarto mes consecutivo, cumpliendo su promesa de proporcionar liquidez a una economía que ha salido muy afectada por la pandemia.

Esta decisión se enmarca en un escenario de incertidumbre política por las últimas elecciones para la presidencia, que darían como ganador al candidato de Perú Libre, Pedro Castillo.

Perú cambió por última vez su tasa de interés en abril de 2020, cuando la redujo en un punto porcentual completo, lo que le dio a la nación andina la tasa de referencia más baja entre todas las principales economías de América Latina.