Equilibrar rentabilidad y protección del entorno, reto clave para lograr sistemas productivos circulares - BBVA
MADRID, 16 Jun. (EUROPA PRESS) -
Equilibrar la rentabilidad económica con la protección del entorno es el principal desafío para lograr sistemas productivos que sean verdaderamente circulares y evitar los perjuicios de la huella ecológica que conlleva la producción hortofrutícola intensiva.
Así se pone de manifiesto en el nuevo monográfico de BBVA, que aborda cómo la innovación tecnológica y las prácticas sostenibles son clave para garantizar la seguridad alimentaria, asegurar el futuro del medio rural y proteger los ecosistemas mundiales.
El informe indica que frente a los retos que plantea el modelo convencional, que actualmente es responsable del 17% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) y amenaza a 24.000 de las 28.000 especies en peligro de extinción, el sector está liderando un cambio apostando por enfoques renovados como la agricultura ecológica, la regenerativa o la agricultura de precisión. Según apunta, estas prácticas no solo buscan optimizar el agua, sino mejorar activamente la salud de los ecosistemas y proteger la biodiversidad.
Así, expone que el sector hortofrutícola es uno de los grandes motores económicos de la agricultura española y una pieza estratégica para el abastecimiento europeo. Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se mantiene como un actor clave en la producción hortícola de la Unión Europea, hasta el punto de que más de una de cada cuatro frutas y hortalizas producidas en la UE procede del campo español.
Además, el Ministerio destaca que el valor de la producción de frutas y hortalizas en la UE superó los 96.000 millones de euros en 2024, de los que alrededor del 18% correspondieron a España.
Sin embargo, advierte de que este nivel de producción intensiva acarrea una enorme huella ecológica, ya que el 78% de la eutrofización de los océanos y del agua dulce a nivel mundial, un fenómeno provocado por el exceso de nutrientes que deteriora la calidad del agua y afecta a los ecosistemas acuáticos, es causada por la agricultura.
Para contrarrestarlo, el monográfico de BBVA subraya que equilibrar la rentabilidad económica con la protección del entorno es el principal desafío para lograr sistemas productivos que sean verdaderamente circulares.
IA Y 'CLEANTECH' PARA FRENAR EL DESPERDICIO
Respecto a la pérdida de alimentos, el CSIC señala que solo en España, entre 2018 y 2024, se desecharon más de 480.000 toneladas de frutas y hortalizas, lo que equivale a desperdiciar 36.000 millones de litros de agua y emitir 37.000 toneladas de dióxido de carbono en vano.
Para solucionar este problema, las tecnologías limpias ('cleantech') y la Inteligencia Artificial (IA) se han convertido en grandes aliadas. El monográfico detalla cómo la agricultura de precisión utiliza drones, sensores IoT ('Internet de las cosas') y 'big data' para monitorizar cultivos en tiempo real.
Un ejemplo analizado es el de la empresa colombiana Cartama, que utiliza innovadores sistemas de clasificación óptica con IA, tomando más de 150 fotografías por fruto para detectar defectos que el ojo humano no percibe, logrando así reducir el desperdicio y optimizar los envíos.
En esta misma línea de aprovechamiento destaca el ejemplo de 'TALKUAL', un proyecto que da salida comercial a frutas y verduras 'imperfectas' estéticamente conectando directamente a agricultores locales con consumidores concienciados para evitar que alimentos en perfecto estado acaben en la basura.
RENTABILIDAD Y RESPETO POR EL ENTORNO
La publicación reconoce también la labor de empresas españolas galardonadas en los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles, demostrando que otro modelo es posible.
Entre ellos se encuentra Arándanos La Peña (Asturias), un referente en producción ecológica que utiliza envases 100% biodegradables, autogestiona sus ventas y ha logrado integrar laboralmente a trabajadores migrantes, apostando por "no forzar más de lo que te puede dar la tierra".
Por otro lado, destaca Verdcamp Fruits (Tarragona), que fue pionera a nivel europeo en el cálculo de sus huellas hídrica y de carbono, y que trabaja recuperando variedades autóctonas y basando su agricultura en la circularidad.