Los 100 incendios del Circulo Polar durante junio y julio no tienen precedentes históricos ni por duración ni extensión

Publicado 17/07/2019 16:51:11CET
Los 100 incendios del Circulo Polar durante junio y julio no tienen precedentes
Los 100 incendios del Circulo Polar durante junio y julio no tienen precedentes COPERNICUS

   El humo de incendios en Canadá llega a Europa en dos días, según Copernicus

   MADRID, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Más de un centenar de incendios registrados en el entorno del Círculo polar durante los meses de junio y lo que va de julio no tienen precedentes en la historia, ni por su duración prolongada ni por la extensión afectada, según datos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (CEPMPM) del Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS), que atribuye esta situación al cambio climático y a las condiciones más secas y calurosas del clima.

   El CAMS ha analizado las emisiones y la actividad de más de un centenar de incendios forestales que se han originado en el Círculo Polar Ártico, en la República de Sajá, en Siberia (Rusia) y en Alaska (Estados Unidos) desde principios del mes de julio.

   Así, las observaciones de los últimos 17 años confirman que los incendios forestales que se registraron en el mes de junio de este año "no tienen precedentes, debido a las dimensiones y la duración que presentan".

   Copernicus apunta que durante la primera quincena de julio, los incendios en esa zona emitieron aproximadamente 31 megatoneladas de CO2. Los fuegos en Siberia (Rusia) y Alberta (Canadá) fueron los de mayor envergadura en lo que va de año y se estima que el incendio de mayo en la región de Chuckegg Creek, en la provincia canadiense de Alberta, afectó a más de 300.000 hectáreas.

   Además, alerta de que el humo constituye un "grave riesgo" para la salud, tanto para aquellos que se encuentran a proximidad del incendio como para los que se encuentran a más distancia, dado que el viento tiene capacidad para transportar el humo a cientos o incluso miles de kilómetros.

   Asimismo, analiza que la frecuencia de los incendios forestales de alta intensidad se ha incrementado, en parte, por las condiciones meteorológicas extremas propiciadas por el cambio climático, y las condiciones calurosas y secas constituyen uno de los principales factores de riesgo.

   Otro de los efectos de los incendios forestales es la contaminación del aire que es responsable en mucha mayor medida que las emisiones industriales, dado que generan una combinación de partículas, monóxido de carbono y otras sustancias contaminantes.

   En general, según Copernicus, la temporada boreal de incendios va de mayo a octubre, con picos de actividad en julio y agosto, pero en los incendios del pasado en Canadá el CAMS detectó humo que se desplazaba sobre el océano Atlántico rumbo a Europa en tan solo un par de días.

   El observatorio monitoriza los incendios de todo el mundo y estima las emisiones que generan gracias al uso de instrumentos satelitales y datos recopilados in situ. Así, las emisiones estimadas se combinan con el sistema de predicción meteorológica del CEPMPM _-que modeliza el transporte y la composición química de los contaminantes atmosféricos-_ para pronosticar cómo se verá afectada la calidad del aire con hasta cinco días de antelación.

   El científico sénior de Copernicus Atmosphere Monitoring Service (CAMS) Mark Parrington ha asegurado que se monitoriza estrechamente la intensidad de los incendios y el humo que emiten y que son conscientes de que las temperaturas en el Ártico se están incrementando "a un ritmo superior" al de la media global y la mayor calidez/sequedad proporcionará las condiciones adecuadas para que los incendios se propaguen una vez se hayan originado.

   De sus análisis deducen que los datos del sistema mundial de asimilación de datos sobre incendios muestran que en general los incendios en el círculo polar ártico se producen en julio y agosto por lo que "los fuegos de estas dimensiones y duración en junio resultan poco habituales".

   "Nuestra supervisión es importante para concienciar a las personas sobre las repercusiones a mayor escala de los incendios forestales y de las emisiones de humo, lo que puede ayudar a las organizaciones, empresas y particulares a anticiparse a los efectos de la contaminación del aire", comenta el experto.

   Finalmente, achacan este incremento de la frecuencia de incendios de alta intensidad a las condiciones meteorológicas extremas propiciadas por el cambio climático y a las condiciones calurosas y secas, que son uno de los principales factores de riesgo.