Estudiantes participan en la campaña mundial por la educación. - CAMPAÑA MUNDIAL POR LA EDUCACIÓN
MADRID, 24 Abr. (EUROPA PRESS) -
La Campaña Mundial por la Educación (CME) celebrará la próxima semana acciones para trasladar a las instituciones la urgencia de garantizar el derecho a la educación también en contextos de emergencia, poniendo el foco en la brecha digital como uno de los principales factores de desigualdad educativa en la actualidad.
La iniciativa, promovida por las organizaciones Ayuda en Acción, Educo, Entreculturas, Madre Coraje y Plan International coincide con la Semana de Acción Mundial por la Educación (SAME) e incluye desde encuentros en centros educativos hasta acciones de movilización y actos con parlamentarios autonómicos en toda España hasta el 3 de mayo para exigir que la conectividad y la digitacilización sean una herramienta a la que todos tengan acceso.
Con los actos de movilización, las organizaciones instan al Gobierno e instituciones a comprometerse con una financiación sostenible a la educación en Emergencias, que priorice las organizaciones locales, y realizar aportes estables a fondos internacionales como Education cannot Wait.
Otra de las reivindicaciones es dar priorizar la preparación de los docentes y las escuelas ante situaciones de emergencias, acogiéndose a la Declaración de Escuelas Seguras y el cumplimiento de la Carta de los Derechos Digitales, por un internet y herramientas que permitan acceso universal a la conexión, soberanía digital y modelos multimodales de aprendizaje.
"No podemos hablar de educación sin hablar de digitalización, pero tampoco podemos permitir que esa digitalización amplíe las desigualdades existentes. Garantizar el derecho a la educación hoy pasa por asegurar que todos los niños, vivan donde vivan, tengan acceso a herramientas digitales, conectividad y acompañamiento educativo, especialmente en contextos de emergencia", ha indicado Mariluz Aparicio, coordinadora de la Campaña Mundial por la Educación (CME) en España.
Según la CME actualmente, una cuarta parte de la población mundial sigue desconectada, y las brechas de acceso, uso y género amenazan con dejar atrás a las personas en mayor situación de vulnerabilidad. En los países de ingresos bajos, 9 de cada 10 niñas y mujeres jóvenes no tienen acceso a internet.
Experiencias recientes en Pakistán, Ucrania o Líbano muestran que, a pesar de que las tecnologías son una ayuda, "sin conectividad, energía estable, formación docente y contenidos adecuados, no son suficientes para garantizar el derecho a aprender", según las organizaciones.