Publicado 26/02/2018 16:43CET

Investigadores de la UPM diseñan un nuevo sistema para evaluar la calidad del agua en países en vías de desarrollo

Grifo, sequía
EUROPA PRESS

   MADRID, 26 Feb. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han diseñado un nuevo sistema portátil para analizar la calidad del agua en vías de desarrollo que tiene un bajo coste y su fabricación y mantenimiento es sencillo.

   El sistema está pensado para los países donde el acceso al agua es limitado y donde hay riesgo de contaminación, ya que en estos lugares contar con sistemas portátiles de fácil manejo y mantenimiento es "clave a la hora de garantizar a la población un acceso seguro a este bien imprescindible para sus vidas", según señalan los miembros del grupo de cooperación Sistemas de Agua y Saneamiento para el Desarrollo de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

   El nuevo sistema de evaluación mejora los que existen en el mercado actual para evaluar la calidad del agua para consumo humano y reduce su coste entre tres y cinco veces, al tiempo que es más sostenible y duradero.

   El agua no potable junto con el saneamiento deficiente son las principales causas de mortalidad infantil en el mundo. La Asamblea General de las Naciones Unidades declaró en 2015, dentro de su Agenda 2030, que uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para acabar con la pobreza es el acceso al agua limpia y al saneamiento.

   En este contexto, el grupo de cooperación Sistemas de Agua y Saneamiento para el desarrollo de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial de la UPM (ETSIDI-UPM) lleva más de diez años trabajando en África y Latinoamérica en distintos proyectos relacionados con el agua.

   El sistema consiste en un turbidímetro óptico, un dispositivo filtrante y una incubadora bacteriológica que permite realizar un análisis de la presencia de bacterias en el agua. Además, al dispositivo se le puede añadir un medidor de sales disueltas, un medidor de pH y un medidor de cloro. Para hacerlo más sostenible, también se le puede incorporar una fuente de alimentación de energía fotovoltaica.

   "Gracias a un diseño de fácil construcción que permite la autofabricación y al uso de piezas locales y materiales reciclados, se ha conseguido abaratar entre tres y cinco veces el coste de los kits comerciales existentes", ha declarado los inventores del equipo Daniel Squittieri y Diego Pelayo.

   "Tanto el mantenimiento como la limpieza del sistema son muy fáciles y esto garantiza su correcto funcionamiento por largos periodos de tiempo, una ventaja especialmente apropiada para su utilización en el marco de la cooperación al desarrollo", ha comentado.

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