Actualizado 28/06/2007 12:24 CET

A vueltas con España.- La raíz de los incendios

Galicia ardió el año pasado ante los ojos de España y del mundo. Fue noticia de portada día tras día y dio pie a todo tipo de especulaciones sobre el origen del fuego. El Gobierno también entró en la polémica, a la que se sumaron partidos políticos, fiscales, policías, ecologistas, sindicalistas y un sinfín de agentes sociales. Se dijo de todo pero la única certeza fue ver el monte quemado, a veces al lado de las casas de mucha gente. Casi un año después de aquella catástrofe que conmocionó al país entero, la Guardia Civil concluye que no hubo ni intencionalidad política ni tramas organizadas ni intereses urbanísticos ni economía del fuego.

¿Qué pasó entonces? ¿Qué extraños misterios esconden los montes gallegos? ¿Se queman solos? La Guardia Civil atribuye aquel caos ecológico a las condiciones climatológicas extremas -vientos del nordeste a más de 30 kilómetros por hora, temperaturas superiores a los 30 grados y una humedad por debajo del 30%-, que se dieron entre el 4 y el 12 de agosto. También vincula los perfiles de los incendiarios a negligentes, asociales y alcohólicos.

Seguramente la Guardia Civil tiene buenos fundamentos para llegar a semejantes considerandos pero sus conclusiones resultan poco concretas, aparte de que dejan en evidencia a las administraciones públicas y a la propia comisión parlamentaria que investigó la trama de los incendios forestales. Cuando menos, hay una pregunta de un alto cargo de la Xunta que queda sin responder: ¿por qué prender fuego a una papelera en Euskadi es kale borroka y plantar fuego a escasos metros de una gasolinera y varias urbanizaciones de Galicia no lo es? ¿Acaso no tienen la misma intención ambas acciones: subvertir el orden público y generar la percepción de caos y alarma social?

José Luis Gómez.